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Padres y videojuegos, ¿cómo gestionarlos?

Actualmente, el uso de videojuegos es una realidad creciente que va adquiriendo cada vez más protagonismo en nuestro día a día. Sólo en 2019, su industria facturó alrededor de 120.000 millones de dólares.

Además, según datos de la Asociación Española de Videojuegos (AEVI), el 80% de los niños entre 6 y 10 años, y el 78% de los niños entre 11 y 14 son usuarios de videojuegos. Dichos datos hacen evidente como gran parte de nuestros menores ocupan su tiempo libre en este tipo de ocio.

Los niños se encuentran en un periodo clave del desarrollo en el que van aprendiendo como autogestionarse, pero para ello, necesitan la ayuda y acompañamiento de los adultos. Resulta bastante difícil aprender a usar los videojuegos de forma sana y responsable si nadie les ha enseñado previamente.

La Psicología Educativa toma gran relevancia en el campo de los esports y los videojuegos en general, ya que pretende garantizar la educación para el uso sano y responsable de los videojuegos tanto para niños como para padres, profesores, orientadores educativos?Por ello, a través del proyecto Mental Gaming, hemos creado un departamento específico con la intención de cumplir con estos objetivos en el mundo de los esports.

Como hemos mencionado, es muy importante que los adultos actuemos como guía en el aprendizaje de los menores, y por eso, creo que es imprescindible proporcionar pautas y recomendaciones a los padres para establecer límites y gestionar los videojuegos con sus hijos. Entre las pautas más básicas, a mis compañeros y a mi nos gustaría destacar las siguientes:

1. Antes de comprar un videojuego para sus hijos, fíjese en el código PEGI, el cual nos indica la edad mínima recomendable para poder jugar.

2. Negocie con sus hijos las condiciones y tiempos de estudio, videojuegos y ocio alternativo. Se debe proporcionar un espacio de confianza en el que el niño pueda preguntar sus dudas y recibir las explicaciones necesarias. Un simple "porque no"/ "porque si" no es beneficioso para ellos ya que necesitan saber porque se toman determinadas decisiones.

Para reforzar el acuerdo y hacerlo más explícito, se puede elaborar un contrato por escrito en el que se especifiquen las condiciones y tiempos de uso de videojuegos y que tanto los padres como los niños firmen.

3. Es recomendable que su uso sea después de haber realizado las tareas. Además, consideramos que es muy importante que entiendan los motivos por los cuales el uso responsable de los videojuegos tiene que darse siempre, y no como consecuencia de hacer las cosas bien.

4. Conozca los videojuegos a los que juega su hijo y conviértalos en sus aliados. Para ello, pregúntele sobre el juego y siéntese a jugar con él/ella. Puede ser una oportunidad para pasar tiempo juntos, proporcionarle explicaciones para evitar que confunda la realidad con la ficción del juego? Además, también puede ser una oportunidad para hablar del contenido (violencia, conductas inapropiadas?) y educar en valores.

5. Busque alternativas de ocio que no impliquen el uso de las nuevas tecnologías y que le resulten atractivas a su hijo/a. En ocasiones, los menores no invierten su tiempo en ocio distinto porque lo desconocen.

6. Si tiene dudas, necesita ayuda? recurra a fuentes fiables o a un profesional.

Creemos que hay que seguir trabajando en el mundo de la Psicología y los esports, a través de MENTAL aportamos nuestro granito de arena.

En conclusión, si establecemos las pautas y límites adecuados para su uso responsable y convertimos los videojuegos en nuestros aliados, pueden ser una herramienta muy útil de ocio y podremos, además, aprovechar su potencial para enseñar y educar.

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