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CARTAS A GREGORIO

Manuel Ojeda

Periodista

No quiero hablar más del coronavirus...

Querido amigo: ¿De qué estaríamos hablando si no existiera el coronavirus?? Porque, la práctica totalidad de todo lo que se puede leer o ver es sobre esta maldita pandemia, y hasta la publicidad aprovecha el tema para transformarlo en propaganda.

Al parecer, no hay nada tan novelero como las malas noticias, y es más mediático decir que en Alemania han fallecido 5.000 personas que decir que se han curado 10.000.

Hemos desarrollado una curiosidad tan morbosa que, si Ángela Merkel se quedara embarazada de Boris Johnson, la noticia pasaría a un segundo plano.

Han infectado la información de un vértigo que parece incurable, Gregorio, aunque, ahora que están de modo los bulos, se podría difundir que la enfermedad se transmite a través de los medios de comunicación?, pero no creo que cuele.

Por otra parte resulta que, en unos momentos que deberíamos estar buscando soluciones, los partidos se dedican a seguir jugando a la confrontación política, y si unos deciden que los niños pueden salir a jugar a la calle y la cosa sale bien, los otros dirán que tenían que haberlo hecho mucho antes. Pero si, por el contrario, un niño se contagia y muere, van a decir que son unos asesinos.

Es lógico que la oposición esté en contra de lo que diga el gobierno, pero hay circunstancias que por su gravedad necesitan que todos arrimemos el hombro. Estoy seguro de que, al final, la ciudadanía lo reconocerá, y cuando un día acabe todo esto, pensarán que ellos también fueron parte de la solución.

Estamos cansados de escuchar a los políticos, y deberíamos atender lo que dicen los científicos.

Isaac Ben es un médico judío presidente del Consejo Nacional de Investigación y Desarrollo, que ha examinado en Israel el COVID19 y asegura que el virus permanece activo durante setenta días, que es, según dice, la duración que tienen de vida estos bichos.

Siguiendo los argumentos de este científico, se podría deducir que en España desaparecerá definitivamente esta clase de coronavirus a partir del 24 de mayo.

No es extraño que el mundo natural responda a la conducta del ser humano creando virus para defenderse, y cuando desarrollamos anticuerpos, muta para volver a atacar si lo considera necesario.

Se entendería así que otras enfermedades como el cáncer fueran la reacción de la naturaleza para protegerse y protegernos de los efectos del tabaco o de la contaminación de los combustibles fósiles. Luego podemos inventarnos una vacuna que lo remedie, pero son como la anestesia, que quita el dolor pero no cura la enfermedad.

Está claro que la naturaleza nos está avisando, Gregorio, y seguramente intente decirnos que tenemos que hacer una especie de "ramadán" de setenta días para aislarnos y dedicarnos a la reflexión y el ayuno.

Dejemos entonces de maldecir las pandemias, los incendios o las inundaciones, porque son un grito desesperado de la naturaleza por intentar mantenernos vivos.

Un abrazo, amigo, y hasta el martes que viene.

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