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CARTAS A GREGORIO

Manuel Ojeda

Periodista

A pájaro muerto jaula abierta

Querido amigo. Hay que ver, pero ya no puedo salir a la calle sin ponerme la mascarilla, porque sin ella me siento desnudo. Resulta que, después de tanto tiempo llevando esta especie de burka, ha pasado a ser una parte más de nuestra vestimenta.

Lo malo es que se suma a todo lo demás que llevas encima como, por ejemplo, los guantes de látex por si vas al supermercado, el móvil, las gafas, las llaves, el monedero? En mi caso llevo, además, un papel y un lápiz pequeño en el bolsillo, para ir anotando todo lo que se me ocurre y que no me pase lo de siempre, que se me olvida lo último que tenía previsto hacer?, y es que la edad no perdona, amigo.

Con tantas cosas en la cabeza, el otro día salí de casa y, después de estar media hora paseando por la calle, me di cuenta que llevaba la bragueta abierta?, pero no se puede estar en todo.

Lo de la bragueta es un despiste que lo tiene cualquiera, pero sobre todo los que ya tenemos unos cuantos años. Pero, si te pasa, tienes que justificarlo como hacía mi tío Paco a sus 80 años: "A pájaro muerto jaula abierta?"

La pérdida de la memoria, la vista o el oído son los síntomas más frecuentes de la vejez, aunque estoy convencido de que, a nuestra edad, oyes lo que quieres oír, ves lo que quieres ver y recuerdas lo que te interesa. Así que, no es una cuestión de desgaste o deterioro de las facultades mentales, es la única forma de hacer lo que te da la gana?

Si comparamos nuestra memoria con la de un ordenador, la de la computadora se va ralentizando a medida que se va llenando, pero cuando la nuestra se llena la vaciamos inmediatamente para quedarnos solo con lo que nos interesa, que es lo que hemos guardado a lo largo de toda la vida.

Seguramente será que no nos interese tanto lo de ahora comparándolo con lo que hemos visto, oído y vivido durante tantos años, y lo mismo le pasará a la gente joven, que irá asimilando lo mejor de su tiempo y se olvidará con los años de lo que, a juicio de ellos, tiene menos importancia.

Lo bueno de llevar mascarilla es que, cuando vuelves a casa y te la quitas, descargas también todo lo que llevabas encima y puedes respirar a gusto...

Me recuerda a una amiga que solía ir a coger el sol a la zona nudista de Maspalomas, y decía que no se sentía totalmente desnuda hasta que no se quitaba la dentadura?

Con mascarilla o sin ella ya nada va a ser lo mismo, Gregorio. Quién nos iba a decir después de tantos años, que nos fuera a preocupar más ir por la calle con la cara tapada que con la bragueta abierta?

Un abrazo, amigo, y hasta el martes que viene.

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