Suscríbete desde 1,50 €/mes

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

OBSERVATORIO

Así serán las nuevas ciudades digitales: saludables y sostenibles

En 1950 sólo 20 de cada 100 personas vivían en ciudades. En 2050 serán 70 de cada 100, cerca de seis mil millones de personas. No cabe duda de que el futuro es urbano, pero este aumento de la población nos plantea grandes y variados retos para el desarrollo sostenible del planeta porque, aunque tradicionalmente las ciudades han sido un importante motor para la cultura, la ciencia y la economía, cuando superamos el umbral crítico de población, se registran consecuencias negativas como la generación de grandes cantidades de residuos, peligrosas concentraciones de contaminantes en el aire y en el agua, consumo de enormes cantidades de materias primas y energía, y, como estamos padeciendo actualmente, una mayor facilidad para la propagación de epidemias.

Entonces, ¿cómo nos preparamos para un futuro tecnológico y saludable? ¿cómo será la vida en las ciudades dentro de 30 años? Los expertos afirman que la futura vida urbana tendrá?

Edificios inteligentes

Que cobrarán vida, controlando la calefacción, la iluminación y la seguridad con poca intervención humana. Dispondrán de ventanas solares o fotovoltaicas y turbinas eólicas, y almacenarán gran cantidad de energía en enormes baterías.

Robo-taxis

Taxis robóticos eléctricos sin conductor, ¡y sin volante!, que prestarán servicios sin necesidad de que el usuario haga nada, sólo tendremos que sentarnos y disfrutar del viaje.

Drones mensajeros

Estos pequeños aviones no tripulados se encargarán de la entrega a domicilio de todo tipo de paquetes y comida, y ya es posible verlos en funcionamiento desde el año 2019 en Canberra (Australia) gracias al proyecto Project Wing, obra del equipo de Google X (Alphabet).

Luces callejeras vivientes

Los árboles producirán su propia energía y se iluminarán de noche. La Universidad de Cambridge ya ha probado árboles luminosos, modificados genéticamente con genes de una bacteria marina con bioluminiscencia, y predice que podría ser la forma de ahorrar energía en las ciudades del futuro.

1. Mobiliario urbano inteligente

Dotado de múltiples sensores que informan en tiempo real de todo lo que sucede en cualquier punto de la ciudad y en la red de servicios, y todo ello gestionado desde una Torre de Control.

Granjas verticales o eco-torres

Con los núcleos urbanos consumiendo el 75% de la energía mundial y emitiendo el 90% de todo el CO2, las ciudades lo compensarán con la construcción de ecotorres con diversas funciones como parques, producción de alimentos, captación de energía solar y eólica, recogida de aguas pluviales (para reutilizar el agua de la lluvia) e incluso como zonas residenciales o de oficinas.

Redes humanas

Los habitantes de las ciudades seremos sensores en sí mismos, bien a través de nuestro Smartphone u otros dispositivos inteligentes como las Google Glass, y estaremos continuamente geolocalizados y emitiendo datos a la Torre de Control.

Calles ensanchadas y peatonales

Para dar paso al viento y abrirle el camino a los rayos del sol, con zonas verdes y espacios abiertos en los cuales descansar, pasear, practicar deporte y respirar aire más puro; y todo ello manteniendo el "distanciamiento social" que permita prevenir las enfermedades de transmisión aérea.

Pero no solo cambiará el aspecto exterior de las ciudades, también el concepto de hogar será diferente. El coronavirus nos ha empujado a ser flexibles, y de forma repentina nuestra casa se ha convertido en la escuela de los niños, en un gimnasio, en nuestro lugar de trabajo y nuestra área de ocio e interacción con los amigos. Esto marcará un nuevo estilo de arquitectura doméstica en este siglo.

Todo lo anterior parece muy interesante, pero transformar una ciudad con cientos de años de antigüedad no es tarea sencilla, y lo más probable es que en las próximas décadas veamos más cambios de software o funcionales que de hardware o estéticos. Ahora bien, construir una ciudad completa desde cero sí que es una oportunidad única para desarrollar las tecnologías futuras, tal y como lo ha pensado el CEO de Toyota, Akio Toyoda, que en el año 2021 construirá la sofisticada ciudad Woven City, un increíble lugar donde se podrá experimentar con todas las innovaciones. Se espera que cuente con vehículos autónomos, energía renovable (solar e hidrógeno), casas hechas en madera, y con personas, edificios y vehículos conectados y comunicándose entre sí a través de datos y sensores (incluso en las propias personas, para monitorizar su salud). Otro proyecto interesante de Smart City es la ciudad surcoreana Songdo, una isla artificial flotando cerca de la costa de Seúl, en dónde semáforos e iluminación se activan sólo cuando detectan vehículos o personas. También Google quiere construir "la ciudad del futuro"; su filial Sidewalk Labs empezará un ambicioso proyecto en Quayside, la zona costera de Toronto, con ideas que incluyen desde carriles para bicicletas con calefacción hasta la canalización de todos los servicios de forma subterránea. ¿Por qué abrir y cerrar zanjas cada pocos meses? Lo mejor es que el agua, la luz, el gas, la basura y las comunicaciones vayan por conductos diseñados para ellos, de fácil acceso en caso de necesitar reparaciones o mejoras técnicas.

El éxito de estos proyectos no lo sabremos hasta dentro de unos años, pero lo que sí podemos afirmar ahora es que la tecnología a nuestro alcance nos abre paso y nos marca el rumbo. En nuestra mano queda el usarla de una manera responsable para asegurar una vida mejor a las generaciones futuras e iniciar el camino para un desarrollo urbano sostenible, saludable, humanizado e inclusivo, en beneficio de toda la sociedad. Y este es el momento.

Francisco Yañez. Ingeniero y Experto en Economía 4. 0

Para continuar leyendo, suscríbete al acceso de contenidos web

¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión aquí

Y para los que quieren más, nuestras otras opciones de suscripción

Compartir el artículo

stats