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CARTAS A GREGORIO

El virus más contagioso

Querido amigo, si no fuera por lo dramático que está siendo, se diría que todo esto de la pandemia es una historia macabra digna de la mente enferma de alguien como James Manson.

El mundo se precipita en un tobogán de destrucción producido por la contaminación y nosotros permitimos que los responsables públicos del desastre nos sigan gobernando.

Las residencias de ancianos son cárceles de dolor y muerte para nuestros mayores con la implicación de los médicos y sanitarios que las atienden y el visto bueno de las autoridades, y todo lo que se nos ocurre es salir al balcón a aplaudirles. ¿Cuál es la razón de tanta locura??

Ya nadie muere por causas naturales, y si no es por un accidente de tráfico, la mayoría fallece por enfermedades que hemos generado nosotros mismos como las cardiovasculares producidas por el estrés, las respiratorias por la contaminación o el cáncer por el tabaquismo.

Creo que, después de haber soportado tantas injusticias y abusos, la población ha desarrollado una angustia generalizada que es responsable de nuestro malestar y nuestra mala salud.

No hay parásitos si no hay anfitrión que lo alimente, y hoy la gente se alimenta de las miserias ajenas hasta el punto de que el parásito y el anfitrión coevolucionan paralelamente y no puede vivir uno sin el otro.

Mientras mantengamos comportamientos sociales donde lo malo vende más que lo bueno, continuaremos alimentando un negativismo dañino para nuestra salud.

Está científicamente comprobado que la alegría mejora la salud, y ya en los noventa se originó el concepto de Yoga de la risa, una disciplina basada en la risoterapia como tratamiento.

La risa proporciona beneficios emocionales y estimula la liberación de endorfinas, que son las hormonas que nos proporcionan la sensación de bienestar.

La gente no se muere, Gregorio, sino que se mata? Llorar no sirve para nada y tenemos que evolucionar hacia lo positivo. Podíamos empezar cambiando los aplausos por risas, y salir al balcón a reírnos al menos una vez por semana.

La risa es el "virus" más contagioso que existe, y basta que alguien empiece para que todos se contagien?, lo difícil es saber luego cómo parar.

La felicidad no solo alivia el estrés sino que nos hace más productivos y creativos en el trabajo. El problema es que nos han puesto las cosas tan mal, que nos hemos resignado a vivir sufriendo en este valle de lágrimas? Y mientras tanto, unos pocos viven a sus anchas administrando y gastando el dinero que debería estar destinado al cuidado de nuestra salud.

Hay que conseguir que no sean ellos los que se rían, y no vamos a consentir que se diviertan a costa nuestra. Ahora nos toca reír a nosotros y vamos a partirnos de risa desde los balcones hasta que se den cuenta de que, si no se van, los echamos a carcajadas para que nos dejen vivir en paz.

Un abrazo, amigo, y hasta el martes que viene.

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