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OBSERVATORIO

La desigualdad por covid, en directo

Como economista que aspira a poder contribuir a mejorar la condición de vida de mis conciudadanos, mi ilusión es ser como los médicos: disponer de datos en tiempo real del paciente para saber cómo le está repercutiendo el covid-19 y qué efectos tiene aplicar una u otra medicina.

Cuando los médicos visitan a sus pacientes, tienen a mano la historia clínica en tiempo real. Me viene a la memoria la tradicional imagen de la historia clínica colgada a pies de la cama, con los datos de su evolución: temperatura, tratamiento prescrito, analíticas, pruebas radiológicas y evolución de la sintomatología. Los economistas no disponemos de una historia clínica de la economía en tiempo real. Para conocer la evolución que está siguiendo el PIB tenemos que esperar, al menos, tres meses hasta tener datos reales. El retraso es aún mayor en otras métricas y variables fundamentales como los ingresos; es decir, la desigualdad.

Este retraso es un enorme desafío para los encargados de formular políticas a la hora de poner en marcha medidas que alivien los efectos del covid-19, y lograr de esta manera un equilibrio adecuado entre contener el virus y crear las condiciones para la recuperación económica.

Algo, sin embargo, vamos mejorando. Así, aplicando las nuevas técnicas de inteligencia artificial (big data), se han comenzado a utilizar las bases de datos sobre movilidad publicados por Google, Apple, AMAP y Baidu que abarcan aspectos como venta minorista, transporte en vehículos y a pie o servicios basados en la ubicación. Estas informaciones permiten elaborar indicadores de la contracción de la actividad económica y la recuperación. Dado que estos datos se actualizan con frecuencia semanal e incluso diaria es posible conocer lo que le está ocurriendo a la actividad económica en tiempo real.

Otro ámbito en el que es esencial disponer de datos en tiempo real de los efectos del covid-19 es el de la desigualdad y de la efectividad del Estado del bienestar para aliviar el impacto de la crisis sobre las condiciones de vida de los hogares y, especialmente, de los colectivos más vulnerables.

Afortunadamente también en este terreno hay buenas noticias. Con el añadido de que proceden de instituciones españolas. Un equipo formado por investigadores de la Universitat Pompeu Fabra, el Institute of Political Economy and Governance (IPEG) y CaixaBank Research ha emprendido un proyecto pionero a nivel mundial: utilizar técnicas de big data para llevar a cabo un seguimiento de la evolución de la desigualdad y del papel del Estado del bienestar.

CONCRETAMENTE, hacen un seguimiento en tiempo real del impacto que está teniendo la crisis pandémica en los ingresos salariales de los trabajadores y en la desigualdad salarial en general, analizando su situación antes y después del apoyo que da el sector público. Para ello han utilizado los datos internos de CaixaBank: evolución de alrededor de tres millones de nóminas cada mes, lógicamente anonimizadas. Se trata de una iniciativa pionera a nivel mundial.

Los resultados del análisis (www.caixabankresearch.com) son muy relevantes. Los resumo en cuatro:

Primero. Desde los inicios de la pandemia, en los meses de abril y mayo, se produjo un aumento espectacular de la desigualdad, antes de considerar el papel de las ayudas públicas. Las personas que sufrieron una reducción más pronunciada de los salarios fueron las que antes de la pandemia tenían unas rentas del trabajo más bajas. Se observa también un notable descenso de la proporción de personas con ingresos salariales medios.

Segundo. El impacto de la crisis está siendo muy distinto entre los diferentes colectivos de la población. Los jóvenes y los trabajadores nacidos en el extranjero son los que la están sufriendo más.

Tercero. El aumento de la desigualdad es pronunciado y generalizado en todas las comunidades autónomas, especialmente cuando el turismo tiene un peso especialmente elevado, como en Baleares y Canarias.

Cuarto. Cuando los investigadores tienen en cuenta los programas públicos, como las prestaciones por desempleo o los ertes, el aumento de la desigualdad entre colectivos y comunidades es también pronunciado, pero muy inferior. Por lo tanto, destacan el papel que está desempeñando el sector público, aliviando en gran parte el impacto de la crisis.

¿Saben por qué los gobiernos dedican más atención a la inflación y a la prima de la deuda? Es porque tienen datos en tiempo real de esas variables. En la medida en que ahora contemos con datos en directo de la desigualdad por covid-19 (los actualizarán cada mes), es posible confiar en que los gobiernos se interesen más por aliviarla.

Antón Costas. Economista. Comité Editorial

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