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Análisis

El temor al Covid en la vuelta al cole

Arranca el nuevo curso escolar, este año, especialmente, con gran ilusión por parte de muchos pero también con bastante temor por parte de otros. Pero en lo que casi todos coincidimos es en la necesidad del comienzo de las clases, para que los estudiantes puedan aprender y proseguir si proceso educativo a pesar del riesgo de poder llegar a contagiar o ser contagiado del COVID-19.

Está claro que para que los niños puedan empezar en la escuela, el primer factor que tiene que estar controlado es la propagación comunitaria del virus. A este respecto podemos decir que a pesar de que la presión en los hospitales sigue subiendo (mayor número de ingresos en el hospital y en las UCI), se está notando a nivel comunitario una ralentización en la expansión del virus, que se puede demostrar con el Nº reproductivo básico en nuestra comunidad el cual es alrededor de 1.

La escuela más que enseñar matemáticas, historia o lengua, hace una labor socializadora, que los alumnos adquieran unas habilidades sociales fundamentales para su vida futura que, en ningún caso, se puede conseguir a través de una enseñanza online. Eso sin tener en cuenta que, muchos niños, que se han quedado en casa durante la pandemia, no han podido ni disponer de los medios técnicos para seguir un aprendizaje de este tipo, ni recibir otros servicios fundamentales como es el de comedor, donde quizás fuera el único sitio donde estos niños recibían una alimentación saludable.

Pero, cualquiera que sea la forma de aprendizaje que se tenga que llevar a cabo durante el curso escolar, presencial, semipresencial u online, lo que es vital que los colegios dispongan de los medios necesarios para, en la medida de lo posible, se pueda ofrecer una enseñanza presencial con todas las medidas de seguridad, o para poder ayudar a todos los estudiantes en la organización del aprendizaje, dependiendo del momento de crisis sanitaria en el que nos encontremos.

Con el comienzo de la enseñanza convencional, organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud o la Academia Americana de Pediatría, recomiendan que las escuelas deben tomar una serie de medidas básicas para prevenir la propagación de este virus como son el uso adecuado de la mascarilla, la higiene de manos, la limpieza de sitios de uso común, el distanciamiento físico y la utilización de entornos al aire libre para la realización de actividades como el ejercicio físico, la comida o actos de grupo. Además, es muy importante evitar los cambios de clase y asegurar una ventilación adecuada, abriendo puertas y ventanas.

Otra medida muy importante es la educación sanitaria que deben recibir padres, profesores y alumnos para poder identificar los síntomas de la enfermedad con el fin de que se queden en casa y evitar así el contagio al grupo. Además, si algún escolar, profesor o trabajador del centro ha estado en contacto cercano (a menos de dos metros durante al menos 15 minutos) con una persona que ha dado positivo para COVID-19, debe mantenerse en cuarentena al menos dos semanas, aunque hayan distintas opiniones al respecto que hayan reducido este tiempo.

Además, si alguien se sintiera enfermo durante la jornada escolar debe aislarse en una zona habilitada para ello hasta que pueda abandonar el centro. Una vez que los médicos hayan valorado el cuadro clínico debe llamarse al centro para comunicar si es este virus el responsable de su afección. En este punto deberíamos destacar el importante papel que podría desarrollar la figura de la "enfermera escolar", la cual se encargaría no sólo de la gestión de posibles casos, sino también de llevar a cabo una labor de educación para la salud entre escolares, profesores y padres, además del apoyo psicológico a los niños derivados de la situación de estrés que está generando la pandemia, todo ello redundaría en un mejor control de la infección.

Por último, se ha hablado mucho de la afectación de los niños por la COVID-19 y, aunque hay casos aislados que no cumplen esta regla, casi todos los expertos sugieren que los niños menores de 10 años tienen una menor probabilidad de infectarse con SARS-CoV-2, y menos probabilidad de contagiar la infección a otros, de todas formas, se deben tomar todas las medidas para evitar la exposición al virus.

José Luciano Santana Cabrera.

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