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INVENTARIO DE PERPLEJIDADES

La balanza del juicio histórico

Oigo en la radio una larga conversación con el escritor Juan José Millás, que se reconoce entre sorprendido y escandalizado por el contenido exculpatorio de una carta de apoyo al Rey emérito Juan Carlos I, que ha tenido que abandonar España tras las revelaciones sobre su supuesta actividad como comisionista. La firman personajes muy conocidos de la política (la mayoría ya retirados) como el socialista Alfonso Guerra, la popular Esperanza Aguirre, y el "tránsfuga" Paco Vázquez, al que en su última caracterización se le suponía próximo a Ciudadanos. También figura en la lista Rodolfo Martín Villa, ex del Movimiento, ex de UCD, ex del PP, y y exconsejero de grandes empresas, al que una jueza argentina investiga por su supuesta implicación en delitos de lesa humanidad cuando fue ministro en la Transición. Si alguien quiere conocer las interioridades de aquella operación que permitió dar el paso desde la dictadura a la monarquía parlamentaria, tiene forzosamente que estudiar la trayectoria personal del político leonés. Yo, estudiando Derecho, le conocí como jefe nacional del SEU, el Sindicato Español Universitario (de afiliación obligatoria) creado por José Antonio Primo de Rivera ya antes de la Guerra Civil como organización fascista. Allí se subió por primera vez a un coche oficial y no se apeó de él durante su dilatada carrera, a la que dio remate con altísimos cargos en las "puertas giratorias" y como compañero de tertulias de Santiago Carrillo en una radio. El mismo Carrillo al que ordenó detener y dar buen trato en comisaría cuando era ministro del Interior y dispuso de la ventanilla (la "ventanilla de Martín Villa") por la que hubieron de meter la cabeza todas las formaciones políticas que aspiraban a participar en la democracia recobrada. Y así lo recordaba, también camaleónico y habilidoso, Millás, que se hacía cruces sobre la interesada desmemoria de alguna gente. Entre la que hay que contar a los firmantes de la carta de apoyo al Rey emérito, que al parecer pretenden equilibrar la balanza de las supuestas trapacerías de Juan Carlos de Borbón con los logros de la primera parte de su reinado. El periodo de paz y desarrollo más largo, a su criterio, de la historia de España. Sobre este asunto, y otras cosas, estoy leyendo un libro muy interesante, Pisando ceniza, de Manuel Arroyo-Stephens. Y me tomo la licencia de reproducir algunos juicios sobre el personaje y sobre la coyuntura histórica que protagonizó. "No te fíes, no te fíes -le dice un interlocutor a Arroyo-. De un Borbón no se puede uno fiar, pero de un Borbón y Borbón, como este, muchísimo menos. De tan Borbón que es, puede llegar a dejar de serlo. Mira cómo borboneó a Franco y a las leyes que le hicieron jurar: los principios del Movimiento Nacional, las leyes fundamentales del 18 de julio, y todas las que le pusieron delante". Luego borboneó a su padre, y a sus generales más íntimos cuando fracasó el golpe que supuestamente había inspirado. Al margen de todo eso, da gusto oír en la radio a Millás; no solo por lo que dice sino por lo bien que lo cuenta.

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