El Sarkoleaks, la divulgación de conversaciones de Nicolas Sarkozy grabadas por un asesor de confianza, está deparando dos niveles distintos de escándalo: el más estrictamente político y el más anecdótico. El primero tiene que ver con las consecuencias de la filtración para las opciones del centro-derecha en las elecciones europeas de mayo y para el mapa político que le seguirá, y en este terreno el asunto trabaja a favor de Marine Le Pen, la líder por herencia de la derecha pura, que busca la hegemonía conservadora con un mensaje más centrado que el de su padre. Con el centro-derecha en guerra civil entre aspirantes al liderazgo, un retorno de Sarkozy se había insinuado como posible; tras las filtraciones, tal opción se oscurece. El nivel de la anécdota, por su parte, es jugoso y efervescente. Es el nivel de las frases para mojar pan, que pueblan las conversaciones sociales y alimentan los tópicos. Así ha sucedido con las que pronuncia Sarkozy en una charla de tono humorístico con Carla Bruni: "En política llega un momento en que casi todo está pagado". Y añade: "Nosotros tenemos una casa en alquiler y tres residencias oficiales..." Rápida conclusión: Sarkozy mira la política más o menos como aquel conservador valenciano que dijo estar en ella "para forrarse". Pero la conversación no ha terminado, ya que la cantante y modelo tiene otra explicación a su "todo pagado": "Sí, pero es porque yo te mantengo". ¡Cielos, el presidente de Francia es un mantenido! ¡Un hombre que vive de su mujer! Y lo reconoce abiertamente: "Está claro, ¡el que se hizo rico al casarse fui yo!" Suenan unas risas que indican el carácter humorístico del intercambio, y seguidamente Bruni se queja de que le llegan menos ofertas de trabajo desde que está en el Elíseo. ¿Qué hay de verdad entre tanta broma? La imagen que dibuja de Sarkozy es la de alguien que debe su bienestar económico a la política y al matrimonio: puede ser poco bonito a los ojos de la gente más estricta en cuestión de valores y moralidad. Un trepa con mucho de oportunista, pero eso ya se daba por descontado. Lo que le perdió fue la desinhibición, la incontinencia en el regodeo cuando en plena crisis económica, cuando lo que tocaba era cubrirse de ceniza y arrepentirse de los pecados cometidos durante los años de vacas gordas.