Me parece perfecto que la clase trabajadora, que somos todos, se organice como mejor le venga en gana para la defensa de sus intereses de todo tipo.

Pero lo que no apruebo es que los actuales sindicatos de nuestro país, principalmente Unión General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CC OO), estén adscritos a unos partidos que sustentan unas ideologías socialistas y comunistas respectivamente de las que participan y hacen gala en las manifestaciones con abundante parafernalia de banderas comunistas y republicanas.

Como no estoy de acuerdo en nada con esas doctrinas ni banderas, me pregunto por qué tengo que mantener con mis impuestos a esos sindicatos, dirigentes y demás faramallas de protestas.

El clamor popular de que los sindicatos españoles y cualquier otra asociación se mantengan con las cuotas de sus afiliados es tan unánime, que es un desprecio y un insulto a los ciudadanos de este país el que no se actúe de una vez en ese sentido vía decreto o referéndum por el bien y la decencia de los propios sindicatos y de sus afiliados: incluso no sé si es, además, anticonstitucional.