Juan José Cardona cumple hoy 95 días al frente de la Alcaldía de Las Palmas de Gran Canaria. Después de un más que ilusionante comienzo, no sólo por el incontestable respaldo que obtuvo de los vecinos, sino también por sus primeros gestos de austeridad, llega al límite del primer examen virtual del centenar de fechas con menos luces de las esperadas y sólo y exclusivamente por culpa suya.

En tiempos como los que corren, con las arcas vacías en las administraciones locales, poco o casi nada, más que aguantar el temporal, pueden hacer sus responsables políticos. Como muy bien sabe Juan José Cardona, son momentos en que la imaginación y los gestos cobran una importancia capital. Bajarse del coche oficial, rebajar el gasto de móviles y hasta poner a trabajar a los sindicalistas liberados son medidas que no deben escatimar el aplauso general. Pero las decisiones -sólo el tiempo juzgará su relevancia- de dar al gerente de Guaguas un sueldo superior al de Zapatero y contratar a su cuñada como gerente de Limpieza son lo suficientemente contradictorias como para darle un cate en la evaluación inicial. Porque, visto esto, ¿la ciudad puede creerse que bajará los impuestos en 2013?