Vivir en la nata tiene mucho peligro. La nata es vistosa, bullente, dulce, abultada, brillante, y en ella puede uno hundirse hasta el cuello y hasta nadar. Pero cuando sopla con fuerza la nata se va volando, o si no vuela se vuelve rancia enseguida, y en ella los estafilococos se multiplican a enorme velocidad. Hay gente que se muere por la nata, y otra que incluso es nata pura. La nata era lo que le sobraba a la economía antes de que la burbuja hiciera plof.

En la nata vivía el creador de moda (nata) Galliano, antes de que dejase ver su touch fascista, incompatible con la buena nata. Pura nata debía ser el ministro alemán Guttenberg, un pijo de excelente diseño, pero incapaz de echarle codos a la tesis doctoral, en vez de copiar buena parte de ella.

Los adictos a la nata se pasan el día buscando un grumo al menos para meter los pies, y cuando lo encuentran se les oye decir ¡aaahhh...!