E l joven cachorro bromea con todo el mundo. Entra y sale del Foro de Empleo organizado por el PP en Las Palmas de Gran Canaria con una sonrisa perenne, un polo azul y una chaqueta de buen corte. María Dolores de Cospedal, presidenta de Castilla La-Mancha, le saluda con cierta familiaridad y él corresponde, en parte para hacer notar a todos que se han tratado más veces. Le pide a un amigo que le haga una foto junto a ella, con el iPhone de última generación.

Los asesores, los jefes de prensa, los responsables de protocolo y otros miembros de la farándula política se mueven en el interior de una sala en la que los invitados utilizan básicamente dos palabras: crisis y recortes, también de salarios, como dejó dicho en la isla Rodrigo Rato, expresidente del Fondo Monetario Internacional y ahora gurú de Bankia. Aquí, en este mar celeste, el futuro tiene la forma de una tijera especialmente afilada.

En tierras peninsulares, casi al mismo tiempo, Rubalcaba, que asegura que manda en el PSOE, lanza avisos a los más ricos y pregona de cara a tiempos venideros lo que no se ha atrevido a proponer en años y años como miembro de un gobierno de la nación. En su gira nacional previa a las elecciones generales, el candidato socialista también reparte órdenes entre su equipo de confianza.

Termina el cónclave de los populares. Los vehículos comienzan a desfilar rumbo a la ciudad baja desde el recinto de Infecar. Quizás no lo hayan visto, pero en una calle cercana hay un ciudadano con un mensaje escrito sobre un cartel que hace colgar de su cuello con una delgada pero dolorosamente metafórica soga. "No pido dinero. Sólo quiero trabajar", grita con la boca cerrada, deambulando por una acera que por suerte para él empieza a llenarse con las primeras sombras de la tarde.

Los operarios retiran la cartelería del Foro de Empleo del PP, al igual que ocurre en la cita socialista. Nadie quita por ahora la soga que se aferra al cogote del hombre, tan desesperado como desempleado.