El protagonista de El banquero anarquista, cuento de Fernando Pessoa, se hace banquero para liberarse de la tiranía del dinero por la vía de someterlo a su dominio. Rudolf Elmer, el banquero antisistema que entregó a Wikileaks un listado de sus antiguos clientes con cuentas en las islas Caimán ha ido más allá. ¿Habrá no obstante algo en común entre ellos, una pérdida total de la fe, en este caso de la fe en el dinero, la deidad con más fieles en el orbe? Visto tan de cerca el gran dinero quizás pierda su carisma, su poder de fascinación: el principio del fin de cualquier divinidad. Si se pudiera pesar la fe de los miembros del Sacro Colegio Cardenalicio habría también sorpresas. Rudolf Elmer tal vez sea un escape sin importancia, pero el derrumbe de un gran embalse empieza siempre por una pequeña grieta, y en este raro tiempo ya es posible hasta que el sistema haga un día ¡plof!