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PAPEL VEGETAL

Manía reguladora y prostitución

Si por algo se distinguen en general los alemanes es por su manía reguladora, que puede llegar a extremos ridículos como vemos con lo que ha decidido un tribunal de Renania-Westfalia tras tumbar una ordenanza que prohibía la práctica de la prostitución durante la pandemia para evitar contagios.

Como medida de protección frente al coronavirus, en todos los "laender" (Estados federados) de Alemania han permanecido cerrados mediados de marzo todos los burdeles y apartamentos dedicados a ese tipo de prácticas, además de prohibirse la prostitución callejera.

Pero el Tribunal Administrativo Superior renano dictaminó esta semana que serían legales en adelante y con efecto inmediato todas las formas de prostitución porque, según el veredicto, no está demostrado que el riesgo de contraer el coronavirus sea superior en la práctica del sexo entre dos personas que si se junta un grupo de hasta 150 en una fiesta privada con música y abundancia de alcohol.

El aumento de la actividad respiratoria y la consiguiente emisión de aerosoles, imprescindibles para el contagio del Covid-19, no se produce sólo durante ese tipo de prácticas que en los deportes o en los gimnasios, según los jueces de ese tribunal, que, como buenos alemanes, aprovechan la ocasión para detallar cómo deben comportarse en todo momento la prostituta y su cliente.

Así, por ejemplo, en su aproximación para cerrar el trato, deben guarda ambos la distancia de seguridad prevista y en caso de llegar finalmente a un acuerdo han de estar protegidos por sendas mascarillas mientras dure el acto sexual.

Al mismo tiempo se prohíbe el uso de "juguetes eróticos" y se recomienda limitar en la medida de lo posible los contactos sexuales: se practicarán sólo "aquellas posturas que minimicen la transmisión de aerosoles".

Antes de aceptar el trato, la "trabajadora sexual" ha de exigirle al cliente sus datos de contacto. Las listas con los nombres y direcciones de los servidos por aquélla se guardarán luego en sobres cerrados en un contenedor dispuesto cerca de los lugares previstos en algunos barrios, por ejemplo de la ciudad de Colonia, para tales prácticas.

El director del departamento de sanidad de esa localidad no cree que vayan a ver muchos más casos que en las llegadas de los aeropuertos de personas que, en lugar de dar su nombre real, se identifiquen con nombres ficticios como "Mickey Mouse" o "Putin", algo que ha ocurrido varias veces con viajeros procedentes de algún país "de riesgo".

La ministra de la Mujer de Renania-Westfalia, la cristianodemócrata Ina Scharrenbach, se dijo a ese respecto optimista y explicó, según cuentan los medios, que "la propia prostituta estará interesada en que se cumplan todas esas medidas porque querrá seguir ofreciendo sus servicios. Es lo mismo que ocurre en cualquier otro sector de actividad".

Paradójicamente, más escéptico que la cristianodemócrata se mostró el ministro de la Familia, Joachim Stamp, del Partido Liberal, según el cual la prostitución constituye un "verdadero problema" porque se dan muchos casos de "explotación laboral" y "empleo ilegal".

La ministra Scharrenbach justificó su defensa de la reapertura de los burdeles con el argumento de que hay que separar prostitución, prostitución forzada y tráfico de personas con fines de explotación sexual , que requieren respuestas diferentes.

La presidenta del Servicio Social de Mujeres Católicas también lo ve así: La prostitución forma parte, dice su presidenta, de la historia de la humanidad, y prohibirla no evita que muchas mujeres sigan ofreciendo sus servicios en la oscuridad y con menores garantías para su salud y su seguridad personal.

Dieciséis diputados del Parlamento alemán, tanto cristianodemócratas como socialdemócratas, firmaron recientemente una carta abierta a los jefes de Gobierno de todos los "laender", en la que solicitaban que se mantuviese la interdicción de ese tipo de prácticas decidida durante la pandemia y se aprobase su prohibición definitiva una vez acabada ésa.

Según los signatarios, a los que se sumaron también otras personas, como la conocida feminista Alice Schwarzer, con independencia de la pandemia, las condiciones en que se ven obligadas a trabajar muchas prostitutas son inhumanas e indignas. En su inmensa mayoría, quienes se dedican a ese oficio - sobre todo las africanas o de la Europa del este- son víctimas de engaños, amenazas y chantaje.

Los diputados firmantes del escrito proponen como modelo lo que ocurre ya desde hace tiempo en los países del norte de Europa, como Suecia, Finlandia o Noruega, donde si bien la oferta de servicios sexuales es legal, se persigue tanto a clientes como a los chulos o rufianes de las prostitutas.

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