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Manuel Ángel Santana Turégano

Falsas noticias y noticias falsas

El término inglés “fake news” puede traducirse en español como “noticias falsas” o como “falsas noticias”, y esta diferenciación tiene gran importancia para la salud de nuestra democracia. En el enrarecido clima que transmite buena parte de la opinión publicada en España en la actualidad, lo que más abunda no son las noticias falsas, sino las falsas noticias.

Ayer me reenviaron una noticia de un prestigioso e histórico periódico español que se encabezaba con el titular: “La prensa mundial comienza a ver a España como un Estado fallido”. En realidad, cuando entraba uno en el enlace lo que aparecía era: “La gestión de la pandemia genera dudas sobre cómo afrontará España la recuperación.” El artículo empezaba recogiendo las declaraciones de un profesor de Economía de Múnich en un periódico suizo en que éste se cuestionaba si el país estaba lo suficientemente preparado para la considerable entrada de fondos europeos. Si sigue uno indagando en el artículo se encuentra una referencia a un artículo publicado en el Financial Times por Andrew Jack en que se afirmaba que “la respuesta española al COVID ha sumido al país en el caos”. ¿Cómo se pasa de todo eso al titular “la prensa mundial comienza a ver a España como un Estado fallido”? En mayo de 2020 otro periódico de derechas prestigioso publicaba una noticia, que se hizo posteriormente viral, que se iniciaba de la siguiente manera: “Los servicios de inteligencia franceses y alemanes han hecho llegar a Emmanuel Macron y Angela Merkel información precisa sobre lo que Pedro Sánchez significa y cuál es el propósito final de su política: la liquidación del sistema de la Transición.”

Básicamente, nos están presentando como un hecho (la prensa mundial ve como un estado fallido a España) lo que no es más que la opinión de quien escribe. Lo que acabamos de ver son ejemplos “de manual” de “falsas noticias”, que no de noticias falsas. Poniendo como ejemplo el fútbol, si un partido termina con un triunfo local 1-0 sería una noticia falsa publicar que el partido terminó 0-1, y es verdad que no han llegado a ese punto. Pero sería publicar una “falsa noticia” encabezar la crónica de dicho partido con un “Clamor de los aficionados por un cambio en la directiva”, pues, no pudiendo haber público en los estadios, no hay ninguna noticia que permita sustentar esa afirmación. Uno debería poder haber accedido a un informe de los servicios franceses y alemanes en que se diga que Pedro Sánchez quiere liquidar el sistema de la Transición para poder publicar en una noticia en que se afirme eso. Que diversos periódicos europeos reflejen las opiniones de diversas personas que expresan dudas acerca de si en España se gestionará bien los fondos europeos no permite, si se tiene ética periodística, publicar un titular en que se afirme que el país es un “estado fallido”, término que tiene incluso una entrada en la Wikipedia. Por más que pueda uno criticar la gestión del gobierno actual, basta consultar lo que significa el término para comprender que no puede aplicarse a España más que violentando enormemente la realidad. Y si en ninguno de los medios que supuestamente se citan como fuentes, como el “Financial Times”, se alude al término “estado fallido” para calificar a España, no se puede decir que “la prensa mundial ve a España como un estado fallido”.

La existencia de unos medios de comunicación independientes se ha considerado desde hace mucho como uno de los pilares de toda democracia fuerte. En España tradicionalmente se pensaba que este rol era desempeñado por algunos medios de Madrid, con carácter nacional y pretensiones intelectuales, mientras que se tendía a pensar que los medios locales eran poco más que “hojas de avisos”. Pero, a tenor de lo que está sucediendo, ésta será otra de esas realidades del pasado que tras la pandemia serán sólo un recuerdo, pues hoy en día diría que son los medios nacionales los que más “falsas noticias” publican, mientras que son los medios locales los que más están contribuyendo a la necesaria tarea de que se conozcan las noticias. Que haya periódicos de gran tirada y alcance nacional con articulistas críticos con la gestión del gobierno y con posturas políticas contrarias al mismo es fundamental para un sano ejercicio de la democracia. Pero que estos periódicos confundan a sus lectores y publiquen “falsas noticias”, haciendo pasar lo que son artículos de opinión como si fueran noticias no es nada bueno. Si tradicionalmente se decía que la prensa era el “contrapoder”, afortunadamente parece que la prensa local puede ser un contrapoder contra esta prensa tan ideologizada que llega a publicar como noticia lo que no es más que opinión. Antiguamente los jóvenes con pretensiones intelectuales devorábamos la prensa nacional con ansias de enterarnos de lo que pasaba en el mundo y acercarme a los principales debates intelectuales y políticos del momento. Ahora que ya soy mayor, y visto que dicha prensa tan sólo amplifica las disputas de unos seres provincianos y no cuentan cómo son los hechos, cuando quiero enterarme de las noticias leo prensa local, y uso otros medios para informarme de lo que se cuece en los ámbitos intelectuales. Pero eso, obviamente, no es más que mi opinión. Lo que creo que se puede aceptar de forma unánime como un hecho es que, aunque, afortunadamente, en España no se publican muchas “noticias falsas”, tristemente sí que se publican muchas “falsas noticias”.

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