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Elizabeth López Caballero

El lápiz de la luna

Elizabeth López Caballero

Los nuevos contenedores

Ustedes se acuerdan de aquella época, que a algunos se les antoja lejana e incluso irreal, en la que estábamos confinados y la frase estrella era: “De esta saldremos mejores”? Yo también me acuerdo, aunque nunca estuve muy conforme con esa premonición. No me llamen pesimista, solo me remito a pruebas refutables y una de ellas, que no se puede obviar, es el egoísmo del ser humano, cuya norma moral es: “Primero yo y después yo”. Y en esa búsqueda del bienestar individual he descubierto que ahora los rellanos de los edificios son los nuevos contenedores. No sé si a ustedes les está sucediendo en sus comunidades de vecinos pero en la mía –y me consta que en la de muchos amigos– sí se está estilando esa moda de “Pa fuera lo malo” aunque estorbe al otro. Antes del coronavirus la basura se recopilaba en casa y cuando ya tocaba tirarla íbamos al contenedor. Quizá nos jugábamos a piedra, papel o tijera quién de la familia debía sacarla pero no se nos ocurría dejarla en el rellano que compartimos con más vecinos. Entonces, ¿por qué ahora sí? Es decir, cuando más higiénicos debemos ser, cuando más precauciones tenemos que tomar para evitar el contagio, hacemos justo lo contrario. ¡Ah, no! Estamos siendo precavidos de puertas para adentro, de puertas para afuera ya es otra cosa. Mientras sean mis vecinos los que se coman la mierda y no yo… Sí, sí, ese es un claro ejemplo de que de la pandemia íbamos a salir mejores. Pero la cosa no queda aquí. Como era poco desagradable salir de tu casa y toparte con las bolsas de basura del vecino, ahora, del mismo modo, tienes que lidiar con el olor a pies. Porque otra de las modas que nos ha dejado el bicho consiste en dejar los zapatos también en el rellano para no entrar la porquería a casa. Total que se quede en el pasillo y sean los vecinos los que sorteen ese obstáculo. Muy humano, ¿no les parece? No es mala idea no querer entrar a tu hogar con los zapatos sucios y, probablemente –según creencias– con el coronavirus pegado a la suela, pero hay alternativas, como poner una alfombra con desinfectante a la entrada o una zapatera detrás de la puerta donde dejar el calzado. Que se puede ser precavido y también elegante en nuestra forma de proceder. Una de las leyes universales ya lo dice: “No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti”. No sé si ustedes son de los que dejan la basura y los zapatos fuera o de los que están lidiando con el olor a pies sudados y a restos de cena recalentada. Pero si son de los primeros, por favor, recuerden que cuando se vive en comunidad hay unas normas mínimas que cumplir por el bien de todos y que al dejar la porquería o los zapatos en el pasillo común, están enviándoles un mensaje entre líneas a los demás colindantes, y no es otro que: “Eres basura”.

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