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Javier Cuervo

Artículos de broma

Javier Cuervo

Hay que decirlo todo

Se ha vuelto necesario que se nos diga todo porque el mundo cambia cada día aunque no así sus tercos temas universales; porque no se entienden las últimas implicaciones -que son los primeros objetivos- de las nuevas tecnologías; porque lo único estable es seguir la moda, que muda continuamente y obliga a estar alerta a los últimos consejos publicitarios y a las siguientes órdenes propagandísticas que nos dicen a quién tenemos que parecernos, cómo hay que pensar y, sobre todo, cómo no ha de pensar nadie nunca.

“Que nos den instrucciones claras que seguir”, hemos oído exigir a muchos ciudadanos en los macutazos del telediario. Así ha sido en la pandemia: nos tienen que decir que no vayamos a los bares nunca o a partir de tal hora, que no nos juntemos más de seis o de tres personas, que volvamos a casa a las 10 o a las 12 porque corremos peligro como individuos o como sociedad y la resistencia más frecuente recuerda a la del enfisematoso escondido que encendía el cigarrillo y murmuraba: “el médico me ha prohibido fumar, ¡que se joda!”.

Hace falta que nos lo digan todo. El Banco de España ha hecho un estudio finísimo para decirnos que el comercio on line abarata los precios sin afectar al beneficio empresarial porque no requiere tiendas físicas ni alquileres de locales ni refuerzos de plantilla. Otra cosa de España que no fuera el Banco diría que esto que beneficia a los grandes grupos del textil a la larga reduce la variedad de las mercancías, deja la ciudad sin bajos comerciales y excluye del vecindario a los pequeños comerciantes que devuelven parte de lo que ganan en impuestos locales y gastan en las mismas calles por las que nos movemos. Puede que haya gente que deteste esto y prefiera abrir la puerta al recadero que trae la sonriente caja de Amazon pero, si no es así, no debería hacer falta que nos contaran estas cosas la alcaldesa de París, Anne Hidalgo que teme la muerte de las librerías y del comercio de proximidad o la de Barcelona, Ada Colau. Ya tendríamos que saberlo nosotros.

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