Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Carmen Pérez Novo

El viaje definitivo

Qué efímera y fugaz es la vida. Tarde o temprano, mis queridas y queridos lectores, llegará el final del guión que hemos venido a interpretar en este planeta. Sin apenas percibirlo, se bajará definitivamente el telón, porque la obra se ha terminado.

Y, es que la estancia en este planeta, es muy corta. Como mucho, ochenta y pico o noventa años. Con gran rapidez, vamos superando las distintas etapas de la vida. Por eso, si lo piensas con detenimiento, para qué tantos disgustos, peleas, rencores, envidias, odios, remordimientos… Qué pérdida de tiempo supone, preocuparse, dándole tantas vueltas a las cosas, vivir de recuerdos del pasado o anhelando un futuro, que no sabemos si vamos a alcanzar. Porque el ayer ya pasó y el mañana es incierto. Tan solo el presente es donde la vida acontece. Pero ahí, quizás, está el quid de la cuestión.

Todo lo que sucede en esta vida, tiene que tener un significado más profundo y servir para un fin determinado. Porque la vida es un conjunto de éxitos, tropiezos, aprendizajes, placeres, sufrimiento…. Cuando el camino es sencillo, se transita con facilidad. Aquí, pocas lecciones adquirimos. Sin embargo, con la adversidad, experimentamos el verdadero aprendizaje. La adversidad nos enseña a agarrar la vida con fuerza. Una vez que nos metemos de lleno en ella, y la afrontamos, es cuando realmente nos damos cuenta del enorme poder interior que poseemos. Y hasta donde podemos llegar. Y, una vez superada, sentimos que siempre hay una luz al final del túnel. Todo se arregla en esta vida. Y todo sucede, quizás, porque tiene que suceder. Por eso, a medida que cumplimos años, te vas dando cuenta que las quejas, los lamentos, no tienen sentido. Con la cantidad de cosas hermosas con las que gozar, sensaciones que experimentar, haciendo nuestros los instantes. Y con ese agradecimiento, que parte de lo más profundo del corazón, por cada día cumplido y cada instante vivido, y actuando para que importe más la vida de los años, que los años de la vida. En definitiva, haciendo que nuestra existencia tenga sentido. Y así, cuando hayamos terminado el transitar por este misterioso planeta Tierra, iniciaremos el viaje definitivo hacia esa nueva y hermosa casa, y muy ligeros de equipaje, tan solo con los conocimientos que hemos venido a adquirir. Es, en definitiva, un nacimiento a otra forma de vida, a un diferente estado de conciencia.

Compartir el artículo

stats