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Javier Durán

Javier Durán

Periodista

Pinocho y disidente

Casado se comparó ayer con un opositor venezolano o cubano en la lucha por las libertades, agarrotadas bajo el poder de un presidente gemelo a Nicolás Maduro o Miguel Díaz-Canel, dedicado con voluntad insidiosa a trastocar referencias como el derecho a la Justicia o la libertad de información.

El líder del PP trazó un perfil apocalíptico sobre los resultados de la coalición con Podemos y sobre los pactos con Bildu o con ERC en la XIII Foro Atlántico ‘Iberoamérica y el mundo, desafíos post pandemia’, donde se vino arriba con una descripción un tanto peculiar de su labor opositora: una especie de Leopoldo López en Caracas y un Guillermo Fariñas en La Habana, trayectorias a las que les hace un flaco favor al situarse a su mismo nivel. Comparar el régimen constitucional español con estas dictaduras latinoamericanas sí que es uno verdadero bebedizo de desinformación. A Casado no se le conoce a día de hoy ninguna detención por la policía como consecuencia de su actividad política, y horas antes de autodeclararse disidente seguía las negociaciones de su partido para renovar el Poder Judicial. Es más, diputados y senadores del PP tienen, día sí y día no, la oportunidad de someter a control a los ministros de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. ¿Suena parecido a lo que ocurre en Venezuela y Cuba? Es evidente que no.

El famoso (por excepcional) discurso del presidente del PP para marcar su territorio frente a Vox, pronunciado con motivo de la asirocada moción de censura de Abascal, no fue, a la vista está, la señal de un cambio de ciclo. Todo lo contrario: vemos como crece su tacticismo, ahora con Felipe González como aliado ocasional, en las negociaciones claves, como con la renovación del CGPJ o el cierre de los Presupuestos, a la vez que se lanza con frenesí inusitado a la trola, inventándose realidades paralelas, ya sea frente a los líderes latinoamericanos o en los mismos despachos de la UE, donde acabarán por calificarlo de remedo de Pinocho por las mentiras que salen por su boquita. Tendrá problemas con su nariz. No me gustaría calificar de fake sus afirmaciones sobre la sufrida labor opositora que realiza, donde su libertad pende de un hilo, dispuesta a ser avasallada por el aparato represor. No, no es una fake. Simplemente es una fórmula para hacer pasar a la mayoría de los españoles por imbéciles, sin ningún conocimiento sobre lo que está pasando, contentos con su vida bajo una dictadura. Y esto resulta muy serio.

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