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Francisco Manuel Fajardo Palarea

Los únicos canarios

Si no vives en las Islas Canarias ni las sigues de cerca, es probable que te acabes creyendo que Coalición Canaria (CC) es el partido mayoritario en el archipiélago, que cuenta con un amplio respaldo electoral y que sus habitantes usamos el habla canaria, nuestra singular forma de expresarnos, para proclamar que la mayoría somos nacionalistas conservadores, es decir, nacionalistas canarios de derechas. Pero resulta que eso no es verdad, y da coraje que en CC se autoproclamen como los únicos canarios y las únicas canarias.

CC está en la oposición en el Parlamento de Canarias, no preside ninguno de los siete gobiernos insulares —nuestros históricos cabildos— y en las últimas elecciones generales de noviembre de 2019 fue la quinta fuerza en votos. CC obtuvo una única acta en el Congreso de los Diputados de las 15 a las que tienen derecho las Islas, y ni una sola acta en el Senado de las 11 que nos corresponden por elección directa, logrando una finalmente pero por designación de la Comunidad Autónoma. Es decir, de 26 representantes a votar en las elecciones, CC sólo obtuvo uno.

Frente a tan exigua representación, el PSC-PSOE cuenta cinco actas en el Congreso de los Diputados —cinco veces más— y ocho en el Senado —ocho veces más—. Así que CC no tiene la exclusividad para representarnos, ni muchísimo menos. Apartada de los resortes del poder en el archipiélago, CC es poca cosa: mucho ruido, cada vez menos, y escasa base electoral. Pero, fuera de las Islas patalea para seguir apropiándose ilegítimamente de la defensa de los intereses de Canarias, los símbolos de la identidad canaria y de la misma canariedad, y, todavía, alguno se lo cree, porque lo que es por aquí abajo ya sabemos de qué pie cojea CC: el derecho.

  La deriva de CC hacia la derecha es de tal magnitud que no debería extrañarnos si un día de estos se autoproclama como partido apolítico, que es lo que hace todo derechista que se precie. Envuelta en la bandera de Canarias, pero apolítica y de derechas. A CC hay que reconocerle que ha sabido dar el pego fuera de las Islas al estar casi tres décadas ocupando la Presidencia del Gobierno de Canarias, aunque dentro convencía cada vez menos. Por eso, y por la especial querencia que muestra la prensa conservadora madrileña hacia los nacionalismos periféricos conservadores, a los que da más vuelo que el que realmente tienen, y que es bastante bajo y corto.

Hoy, el Gobierno de Canarias lo conforma un pacto de fuerzas progresistas que representa más y mejor los variados intereses de la población canaria, en lugar de a los señores del suelo y el hormigón casi en exclusiva, que es lo que hacía CC con especial diligencia. Hoy, las y los diputados en el Congreso y las y los senadores socialistas nos esforzamos cada día por defender Canarias en Madrid con pasión y eficacia, aunque sin alharacas, y a pesar de no gozar de la querencia de los medios de comunicación conservadores.

  CC es la evolución de un invento mancomunado de las clases dominantes en Canarias para conservar el poder en cada una de las islas, y que viene girando desde su creación en torno al conservadurismo ultra nacionalista residente en Tenerife y que conocemos por las siglas de ATI, de Agrupación Tinerfeña de Independientes. No nos asombremos si pasado mañana se muestra como un apéndice regionalista del PP, o la vemos disputando a la extrema derecha el puñado de votos que anidan en el miedo a los que son diferentes, pobres y migrantes.

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