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Formas de mirar

La Nochevieja es un parto de invenciones

Hemos de admitir que junto a lo ordinario se comprenden mejor las cosas. La Nochevieja es un parto de invenciones que al final se quedan en nada. Con desenvoltura, cada año, recurrimos a los propósitos e ingenuamente pensamos que los vamos a llevar a cabo. Sí, somos así de peculiares, ordenamos categóricamente los meses del año y junto a la discontinuidad de lo imaginado, siempre vemos en lo nuevo “algo” mejor. De nada sirve arrancar la hoja del calendario y ver nuevos comienzos en lo destinado a ser continuidad... Proseguirá todo igual o parecido, no debemos olvidar, que la humanidad (a día de hoy) es el espasmo que se debate entre la vida y la muerte. No, no podemos alejarnos del compromiso, y por cambiar de año, bajar la guardia. A la muerte (ténganlo en cuenta) le encanta el ruido y la fascinación. En consecuencia, no es buen momento, para localizarse en medio del tumulto. Entre la intención y la realización está el pensamiento. ¡Ver más allá de lo conocido denota inteligencia! Hay personas que se pasan todo por las mismísimas pelotas, y precisamente, son los mismos que dan la matraca con las tradiciones. No es el momento de pensar en el ayer: hoy es hoy. Los recuerdos son unos grandes tiranos; nos seducen con imágenes y nos encadenan al pasado con el corazón y la mente. Muchas personas dejan su vida a merced de su poder y encuentran en ellos el orgullo que se desdeña junto a las conductas más primitivas e infantiles. No poder dominar lo emocional es ser tentativa de insensatez en todo momento.

Hoy por la noche creo que seré la intención concreta del amor. ¿Saben cuál es? La que se apasiona en silencio y se desnuda con la luz de una mirada. Sean felices con las pequeñas cosas. ¡Feliz 2021!

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