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Alfonso González Jerez

Retiro lo escrito

Alfonso González Jerez

La voz del bareto

Ayer hice una ligera exploración por el centro de Santa Cruz, después me estuve pateando La Salud. Lo hice después de leer al amanecer las píldoras de sabiduría de muchos comentaristas que creen que proclamado Joe Biden se acabó la rabia. Qué cosas. Lo que ha ocurrido en la capital de Estados Unidos, entre las paredes mismas del Capitolio, no es la consecuencia de la maldad de un supervillano de Marvel a punto de ser derrotado, sino la última deriva de un complejo proceso de debilitamiento del sistema democrático y de deslegitimación de las instituciones republicanas. Estados Unidos tiene un gravísimo problema: rescatar una democracia cuando casi la mitad de la población no quiere democracia representativa y liberal –con sus limitaciones y sus posibilidades, con sus grandezas y sus miserias– sino un superhéroe de Marvel. Recuerdo, hace bastantes años, un ensayo en el que Gore Vidal sostenía que resultaba imprescindible convocar una convención nacional para reformar la Constitución y democratizar una democracia cada vez más corrompida, “una democracia que los más ricos se compran como un apartamento de verano o unos calzoncillos hilados en oro”, y con unos bajísimos porcentajes de participación popular. La división del país convierte ese objetivo en una fantasía onírica. Durante todo ese infausto miércoles la bolsa de Nueva York no dejó de subir…

Huyendo de los trivializadores de Trump quise desarrollar una pequeña, modesta, irrelevante encuesta en los bares, cafeterías y restaurantes sobre las medidas del Gobierno autónomo para detener el descontrol de la covid en Tenerife.

– ¿Usted sabe de dónde es este presidente de Canarias, no?– me preguntó con los ojos inyectados en sangre el dueño de un bar que en el feliz pasado despachaba cientos de bocadillos diarios.

– ¿Torres? Es de Gran Canaria.

– Exacto. Y el vicepresidente, que además es el nota de Hacienda, es de Gran Canaria. Y la consejera de Economía es de Gran Canaria. Y hasta la que concede las ayudas sociales, la de Podemos, es de Gran Canaria. Al canarión no se le cae nada al suelo.

– ¿Y?

– ¿Cómo qué y? No sea pollaboba. Y por supuesto no van a joder a Gran Canaria, que es donde tienen los votos, y por eso mismo, primo, y aunque Gran Canaria tiene prácticamente los mismos contagiados que Tenerife, allá no cierran los bares, ni las cafeterías, ni los restaurantes, como aquí. Mire, aunque empiece a correr por Triana gente con dos cabezas ardientes y cagándose encima ordenarían cerrar nada.

– ¿Y?

– Que estamos jodidos. ¿Usted sabe cómo se llama el presidente del Cabildo de Tenerife? Yo no. Lo veo por la tele y jamás dice nada ni reclama nada. Ese se pegó un golpe en el totiso cuando chico y se quedó así. Habla como si le hubiera dado un airón. Mire, el único que nos ha ayudado, Bermúdez, dejándonos sacar tres mesas, y el de La Laguna igual, dejando respirar al comercio. Si no fuera por el ayuntamiento nos comían las moscas…

Visité unos quince establecimientos. Todos se atuvieron casi exactamente al mismo guión. O los currantes de baretos y cafeterías santacruceros comparten gabinete de prensa o Torres y su Gobierno tienen un problema.

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