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Manolo Ojeda

Cartas a Gregorio

Manolo Ojeda

Vamos a contar mentiras

Querido amigo, si permites que las plataformas digitales tengan acceso a lo que haces, podrán entonces prever lo que vas a hacer hoy, mañana y siempre, porque saben perfectamente que somos animales de costumbre.

Así que, cuando veas en tu móvil que te piden opinión sobre la compra que acabas de hacer o sobre el servicio del restaurante donde acabas de cenar, no es que sepan que has estado allí porque tienen una bola de cristal ni que sea cosa de brujería, es que tú les has proporcionado esa información cuando pagas con tarjeta.

Tengo un vecino que dice no usar las redes y muy poco el ordenador para que no sepan lo que hace y tampoco envía mensajes por wasap, pero luego paga todo con tarjeta. No sabe este buen señor que con la tarjeta bancaria va dejando huella y testimonio de todo lo que hace.

Si pagas con tarjeta van a saber tu nombre, apellidos, edad, dirección, ciudad, país, teléfono, tu descripción física con foto, el periódico que prefieres, tu ideología política, lo que comes, dónde te gusta comprar la ropa, qué enfermedades te preocupan, a dónde has viajado y a dónde te gustaría ir. Conocerán tus inclinaciones sexuales, si estás buscando pareja o alguna aventura prohibida y también sabrán lo que lees, qué películas ves y cada cuanto tiempo vas al teatro o al cine, si sales a cenar, si tienes coche y si es diésel o de gasolina o cada cuanto tiempo repostas y dónde.

Piensa también que cada vez que utilizamos una tarjeta de fidelización, de puntos, de descuento, de crédito, cuándo hacemos una reserva, visitamos alguna página o nos inscribimos en algún sitio… todo son rastros de información que vamos dejando y que alguien recoge para unificarlo y usarlo.

Me preguntas, Gregorio, si es que ya no podemos hacer nada sin que se enteren, y se me ocurre que la mejor forma de no informar es informar en exceso. Es decir que, ya que no podemos evitar que sepan todo lo que hacemos, vamos a contar mentiras…

Lo que quiero decir es que lo único que podemos hacer es inundarlos de todo lo que queremos que piensen que hacemos aunque no lo hagamos, para que no puedan saber realmente lo que hacemos…

Te habrá pasado que, cuando buscas en Internet algún producto que necesitas, al poco tiempo empiezas a recibir propuestas de ese tipo de productos que llegan desde la tienda de enfrente, el supermercado del centro y hasta de la China comunista. Lo malo es que te van a seguir ofreciendo esos productos durante meses y hasta puede que durante años.

Mi estrategia de venganza es pedir información de lo que me interesa y de lo que no me interesa para nada. De ese modo consigo que no puedan encasillarme en ningún grupo de consumidores, o, al menos, intentaré que no me fichen tan fácilmente.

Un abrazo, amigo, y hasta el martes que viene.

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