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Olga Seco

Formas de mirar

Olga Seco

Maneras de vivir

El tiempo es la mano sensible que tiembla y acaricia con soberanía el espacio. En suma, un misterio en plena luz, que nos mueve por distintos escenarios. Hay personas (que con su conducta) demuestran lo evasivo que es el genio de los que no piensan. Resulta paradójico ver el estado ordinario de los que son la complacencia de Lázaro. Lo digo por lo de: “Lázaro, levántate y anda”. La vida (opinión subjetiva) es la consecuencia de nuestra mente y sin el gusto de la reflexión todo a la larga es la complacencia de la desgana. Existe, en efecto, muchas formas de vivir la vida; ¿pero cuál es la acertada? Veo vidas acomodadas. Sí, pero desnudas de todo énfasis; y veo vidas que son el estado natural de la necesidad llenas de energía y ganas. Junto a los caminos demasiado rectos no transita la alegría. Es más, creo que en muchos de ellos, hay un drama. Por supuesto que no se nota; hay personas que son tan falsas, que ofrecen a la vista ajena lo que le interesa. Reconozco que en una sociedad arrebatada por el capitalismo, los que no coinciden con el molde, están mal mirados...

Hace pocas noches, viendo una película con alguien de mi confianza, reconocí el sentido de la vida. Sí, encontré en una frase la arquitectura completa para cambiar una casa por un hogar. Junto a la buena compañía la atención se fija en la luz que se obtiene de lo espontáneo y natural. Termino mi columna de hoy con la frase que les decía: “el amor es igual que la mirada de un conejo distraído”. No sé si debe figurar en mi repertorio un conejo, igual los mal pensados se confunden, y lo transforman en liebre.

Necesito el humor y la ironía para vivir. ¡Qué le vamos a hacer!.

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