Tamaraceite es uno de los barrios, hasta no hace muchos años pueblo, de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria que tiene una superficie rural y agraria muy importante. Parece que son lugares diferentes por las imágenes que pudimos ver en estos días por la borrasca Filomena en las que contrastaban los atascos, las alcantarillas colapsadas... de la capital con los barrancos corriendo y el verdor de nuestro distrito. Un distrito que en otra época no muy lejana era parte de un municipio independiente cuando Las Palmas formaba un solo ayuntamiento y en los pueblos había un alcalde pedaneo que era el delegado del corregidor, encargados de ejecutar sus órdenes y con atribuciones muy limitadas. Fue a comienzos del S. XIX cuando se formaron los actuales ayuntamientos, entre los que estaba el Ayuntamiento de San Lorenzo, ya que hasta ese momento la infraestructura municipal insular se hallaba centralizada en el Cabildo o ayuntamiento único. El 20 de junio de 1843 en Orden Circular dada por el Gobernador de la provincia con fecha 6 de junio y en el Boletín Oficial número 4 publicado el 14 de junio de ese mismo año, tiene la confirmación como municipio el Ayuntamiento de San Lorenzo. Un Ayuntamiento de San Lorenzo cuyos límites llegaba por el norte hasta Tinoca, Costa Ayala y Las Canteras, cerca de lo que ahora es la calle Bernardo de la Torre. Por el este hasta Guanarteme, Arenales, la Minilla, Escaleritas (antes llamada "El Polvo" por ser una gran explanada de arena y tierra), Schamánn, Rehoyas Bajas y Lomo Apolinario hasta La Calzada. Por el sur los límites estaban en Siete Puertas, Vizcaína y Pinar de Ojeda y por el oeste Espartero, El Álamo, Barranco Lezcano y Barranco de Tenoya hasta el mar. El 30 de diciembre de 1939 se celebra la última sesión de la Sala Capitular del Ayuntamiento de San Lorenzo, sita en la Carretera General de Tamaraceite, con la participación del Interventor de Fondos Don José Blanco Martín para saldar y traspasar el saldo al Ayuntamiento de Las Palmas que con la "anexión" pasaría a llamarse Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria.

A pesar de la "anexión" Tamaraceite, San Lorenzo y Tenoya y sus barrios a Las Palmas de Gran Canaria, estos no han perdido su olor a lo rural, a pesar de que las grandes construcciones se haya llevado por delante importantes zonas cultivadas de nuestros pueblos. Lo hemos podido comprobar en las últimas lluvias, que han dejado unos parajes en nuestro distrito dignos de cualquier enclave cumbrero. 

Estoy plenamente convencido que nuestros gobernantes no son conscientes del inmenso valor paisajístico que hay dentro de la propia ciudad de Las Palmas de GC, de las pocas ciudades que tienen una gran superficie agrícola y que en estos momentos de crisis y de pandemia están volviendo a ser cultivadas. La economía de la ciudad no puede girar en torno a lo que pueda dar la Playa de Las Canteras y que cualquier "bicho" en forma de virus pueda paralizar de un día para otro. Es posible reiniciar otras actividades económicas a través de planes de empleo que diversifiquen nuestra economía y a la vez mantengan lo genuino de nuestro paisaje y de nuestra cultura. Tamaraceite y nuestros barrios han pasado de ser de un gran verdor a convertirse en gris oscuro, porque incluso los grandes parques que se han ido construyendo en Tamaraceite, llámese La Mayordomía, Parque de Tamaraceite Sur o el Corredor Verde, lo que prima es la superficie gris en detrimento de especies endémicas como la palmera canaria o el drago que poblaban nuestras laderas y zonas no cultivadas. Todavía estamos a tiempo.