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La Provincia - Diario de Las Palmas

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Javier Durán

Reseteando

Javier Durán

Periodista

¡Sálvese quien pueda!

La guerra que se ha desatado entre la farmacéutica AstraZeneca y la UE por supuestas irregularidades en el suministro de la vacuna contra la Covid-19 expresa, con desgarro, el estadio actual de la lucha contra la pandemia: ¡Sálvese quien pueda!”. Estados Unidos, Israel y los Emiratos Árabes han puesto la chequera sobre la mesa, son los que más pagan por una dosis, y por tanto han conseguido inyectar a un mayor número de población. En el caso del Reino Unido, sede física de varias de las fábricas de AstraZeneca, se ha desatado una campaña entre la prensa sensacionalista para que los convoyes de las vacunas se queden allí y no salgan en dirección a ningún país de la UE. El país de Boris Johnson fue agresivo en sus compromisos con la industria farmacéutica y no le está yendo nada mal con su campaña de vacunación. Recién formalizado el brexit, Downing Street no ha tenido empacho alguno en favorecer el cierre de fronteras a la exportación del fármaco, y como consecuencia de ello empieza a fallar la administración del medicamento en España. Ante lo único que se han mostrado favorables es a enviar los restos como gesto de buenas relaciones entre la UE y un país fuera de la misma. La tensión entre Bruselas y AstraZeneca se mastica, con advertencias a la multinacional de que cumpla los compromisos adquiridos, pero la empresa mantiene una ambigüedad muy medida. Igual que si se tratase de un cargamento de armamento vital para ganar una guerra, la UE no esconde la posibilidad de poner trabas a la exportación de las vacunas que se fabriquen en su territorio, o sea, un cierre de fronteras en toda regla. La corrupción desatada en España con la vacunación, donde cargos políticos, militares de alto rango, miembros de la judicatura y de la Iglesia han optado por saltarse el protocolo de los turnos, ha sido el aperitivo, o más bien la prueba piloto, del conflicto a gran escala que se está desarrollando ahora mismo por la acumulación de vacunas por los gobiernos. La dependencia se pone de manifiesto, y también la baja proactividad de la Unión Europea para apostar fuertemente por la compra de vacunas desde que se puso de manifiesto el poder vírico de la Covid-19. Volvemos a una situación similar, aunque más desesperante, a la de la adquisición de mascarillas a China y la serie de concesiones que tuvo que realizar un país soberano frente a auténticos mercaderes a los que les importa un rábano la vida de la personas. El dinero es el masaje.

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