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Alfonso González Jerez

Retiro lo escrito

Alfonso González Jerez

No puedo

Cuando alguien anónimo amenaza tu vida y la de los tuyos lo mejor es poner una denuncia policial. La denuncia activa dos procesos: una investigación rigurosa sobre su autoría y la organización de un dispositivo de protección. Y eso lo sabe cualquiera, incluso los que no somos abogados. En distintos momentos ha trascendido que algunos políticos canarios, anónimamente amenazados, han contado con una protección especial específica por orden judicial. El alcalde de Santa Cruz de Tenerife, José Manuel Bermúdez, recibió cartas en su domicilio amenazantes –bastante sanguinolentas y procaces– que le llevó a denunciar la amenaza y la pesquisa policial abierta encontró en pocos días al responsable. Pero para que te pongan escolta o te vigilen el domicilio debes interponer previamente la denuncia. El presidente del Parlamento, Gustavo Matos, afirmó hace 48 horas que había rechazado escolta o protección policial, pero no había podido hacerlo porque, al menos hasta primera hora de la noche de ayer, no constaba ninguna denuncia por su parte en ninguna oficina del Cuerpo Nacional de Policía ni de la Guardia Civil. Si no hay denuncia no hay propuesta de protección ni, por tanto, posibilidad de rechazarla.

Matos es la segunda autoridad política de Canarias, inmediatamente después que el presidente del Gobierno autonómico, Ángel Víctor Torres. No es un señor al que un gamberrete haya tirado un cucurucho de helado mientras paseaba por el parque. Cabría esperar la adopción de medidas extraordinarias. La apertura de oficio de una investigación por la Fiscalía, por ejemplo. Asombrosamente el presidente de la Cámara regional afirma que alguien ha amenazado –tal vez reiteradamente– con matarlo y aquí no pasa nada. Ni siquiera una letra de murga, porque están suspendidos los carnavales. Todavía más asombroso es que esta supuesta intimidación delictiva alcance la luz pública pocas horas después de que se conociera que el presidente del Parlamento no había informado ni solicitado autorización a la Gerencia de Urbanismo de La Laguna para cerrar con una cristalera una parte del ático donde vive.

Les confieso que he estado a punto de bacilarme con todo esto. Entre presidentes que se reviran, consejeros de Hacienda que anuncian una inminente remontada económica y humoristas llorando porque no habrá carnavales pensé, por un momento, que lo mejor era tomárselo a guachafita, como al parecer hace todo el mundo, empezando quizás por el propio don Gustavo. Una rueda de prensa imaginaria, en fin, para aclarar las cosas.

- Buenos días. He querido celebrar esta rueda de prensa porque ha ocurrido algo grave. Ayer me metieron en el buzón una carta amenazando con retirar del mercado todas las mascarillas capilares hasta que Elena Máñez sepa que la inflación no es lo que se hace en la playa para hinchar los flotadores.

- Eso es tan tremendo que voy a dejar de devorar este bocadillo de pata para preguntarle… Espere… Gracias. ¿Usted cree que el origen de la amenaza puede ser político dado su excepcional trayectoria como látigo de la corrupción?

- Por supuesto, aunque pueda parecer asombroso no lo descarto. Recuerden ustedes que una vez afirmé que Manuel Hermoso tenía un pelo demasiado seco, áspero, crespo, definitivamente quebrado. Yo sospecho que jamás me lo han perdonado.

- ¿Alguna pista?

- La carta estaba escrita con letras recortadas de etiquetas de champú Válquer Profesional. Usted dirá.

Pero no puedo. No puedo reírme de nada de esto.

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