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Javier Durán

Reseteando

Javier Durán

Periodista

Leonor cambia de colegio

Un amigo que echa de menos al coronel Perote, un agente que se llevó material sensible del Cesid (ahora CNI) para poner a España en jaque, asegura que lo del rótulo de TVE y la marcha de la heredera Leonor a Gales ha sido orquestado por los servicios secretos por encargo de Zarzuela, que quiere, a toda costa, enaltecer el papel de la futura reina, aunque sea a costa de titulares y otras mandangas republicanas. Lo he mandado a comerse un bocadillo de tortilla de La Garriga. Desconozco si llegará a reinar o no en este país de insatisfacciones profundas, pero es de interés general saber dónde se va a formar. A su abuelo, en un exilio dorado desde hace meses, Franco le montó un colegio ad hoc con una docena de alumnos, cachorros de la nobleza y de la alta burguesía del régimen. Puede que una educación tan autárquica le crease una serie de dependencias que nunca superó. La joven, por el contrario, desembarca en un internado de élite, pero muy multinacional, que no tiene nada que ver -en disciplina sin compasión- con el colegio donde estuvo Carlos de Inglaterra en Escocia, donde acabó seriamente averiado. Este debate sobre la formación regia expone más de una calamidad: la preocupación por la disciplina y esmero de la Princesa debería tener, en su cara b, cierta inquietud por el declinante sistema educativo del reino. Pero siempre es mejor investigar el tamaño de la piscina y de los jardines del Atlantic antes que levantar las costras del aprendizaje de benjamines y adolescentes locales. Todas las familias tratan de dar a sus hijos la mejor educación para afrontar los retos que les va a poner la vida delante. El tiempo dirá si la elección fue acertada o no. La candidata a la Corona, aunque resida en un palacio, vuela bajo el impulso de sus padres y bajo una presión no recomendable: ganarse a un pueblo donde la institución debe echarle de comer todos los días a la popularidad. Pero no es lo único: adquirir unos conocimientos para algo tan etéreo y a destiempo como es ser reina. Lo inconmensurable, por imposible, es encontrar un lugar para aprender a ser monarca en un momento donde la transmisión del poder por la sangre se difumina para dar paso a modelos políticos más representativos. En realidad nadie sabe fehacientemente cómo va a rodar el mundo el año que viene, pero menos una casa real, no solo la española, que ya tiene sus peculiaridades, sino cualquiera. Por lo pronto, la elección manifiesta que la preparan para reina en las incógnitas.

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