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Entender + CON LA HISTORIA

Mujeres sin derechos

Olympe de Gouges, pionera 
del feminismo europeo.

Olympe de Gouges, pionera del feminismo europeo.

Incluso en los ambientes más presuntamente abiertos y progresistas hay machismo. La Revolución francesa no fue una excepción. Olympe de Gouges lo combatió.

Quien más quien menos ha oído hablar de la Revolución Francesa, aunque sea por lo de la guillotina. Fue un momento clave de la historia porque supuso el principio del fin de las monarquías absolutistas y el inicio de la época contemporánea caracterizada por la instauración (lenta e incompleta) de la democracia.

En los libros y en las aulas, cuando toca explicar aquel episodio siempre se menciona como una gran proeza el hecho de que se proclamaran los Derechos del Hombre y del Ciudadano. No recuerdo que durante mis años de estudiante nadie se planteara que lo que se vendía como revolucionario y rompedor, en realidad para la mitad de la población no suponía ningún tipo de progreso. Porque por Robespierre y compañía quizá eran muy revolucionarios, pero también eran muy machistas. Deliberadamente dejaron las mujeres sin derechos políticos. Derechos que ellas reclamaron con insistencia. Y eso no se explica mucho. Es por esta razón que hoy reivindicamos el nombre de Olympe de Gouges.

Su nombre real era Marie Gouze y está considerada una de las pioneras del feminismo europeo. Nació en 1748 en Montalban (Occitania), pero cuando enviudó se marchó a París, donde vivía su hermana mayor.

Soltera para escribir

Allí, con el seudónimo Olympe de Gouges, inició una intensa carrera como escritora de obras de teatro y de panfletos políticos. Entonces las mujeres casadas solo podían publicar si tenían permiso de sus maridos, por eso ella renunció al matrimonio a pesar de la proposición de Jacques Biétrix, alto funcionario de la marina con quien mantenía relaciones. Su postura era inadmisible por la sociedad aristocrática del París de la época de Luis XVI en la que ella se movía y la tildaron de concubina y mantenida.

Además, también tuvo problemas por su obra L’esclavage des noirs, estrenada en el teatro de la Comédie Française en 1785. La pieza era un alegato abolicionista, que despertó las iras de los grandes tratantes de esclavos franceses que la amenazaron de muerte e incluso intentaron encerrarla en la Bastilla.

Cuando en 1789 estalló laRevolución, mantuvo una posición moderada y al principio se mostró partidaria de una monarquía constitucional, aunque fue evolucionando hacia el republicanismo. Algo que se ha explicado poco es que durante ese periodo también se debatió muy intensamente el rol que debían tener las mujeres en el nuevo régimen. Sin embargo todos los líderes, fueran del bando que fueran, tuvieron claro que la política debía ser cosa de hombres. Buena prueba de ello es el redactado de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Y no es que entonces las mujeres se conformaran con aquello. Olympe de Gouges puso el grito en el cielo y se dedicó a publicar textos para que se reconocieran sus aspiraciones.

El más importante fue Los Derechos de la Mujer y la Ciudadana presentado ante la Asamblea Nacional en 1791. Muchos de los artículos eran una simple reformulación de los Derechos del Hombre, pero incorporando las mujeres al redactado. En la introducción interpelaba al hombre: «¿Quién te ha dado el derecho de oprimir mi sexo?».

En el artículo primero se lee: «La mujer nace libre, igual al hombre en derechos» y en el tercero afirma que la Nación es «la reunión de la mujer y del hombre». Todos se le echaron encima. Prudhomme, por ejemplo, decía que la forma de ser de las mujeres, aficionadas a las intrigas según él, era perjudicial para la política. Y Talleyrand sostenía que cuanto menos participaran en la cosa pública más protección recibirían, porque serían vistas como débiles y desvalidas.

La propuesta de Gouges fue descartada, pero las mujeres continuaron movilizadas. En ciudades como Dijon, había agrupaciones revolucionarias exclusivamente femeninas, y eso no gustaba nada a los líderes machos, que en 1793 disolvieron y prohibieron ese tipo de entidades. Aquel fue el año que Olympe de Gouges fue ejecutada.

El final

Del referéndum a la guillotina

Gouges murió en noviembre de 1793 por haber propuesto un referéndum para decidir el futuro de Francia en uno de sus panfletos. Planteaba tres opciones: república centralista, república federal o monarquía constitucional. Por el hecho de proponer esta última opción y criticar abiertamente a los jacobinos se la consideró enemiga de la revolución y fue ajusticiada.

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