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Xavier Carmaniu Mainadé

Entender + CON LA HISTORIA

Xavier Carmaniu Mainadé

¿Por qué es tan importante la OMS?

El 7 de abril es el Día Mundial de la Salud. La fecha no es casual, es cuando se celebra el aniversario de la creación de la Organización Mundial de la Salud. 

Afirmar que nunca habíamos estado tan bien como ahora puede parecer una broma de mal gusto dadas las circunstancias actuales, pero el presente es tan egocéntrico que nos roba la perspectiva histórica.

Cuando a principios del siglo XIX se intensificó el comercio internacional promovido por la avaricia colonialista, aparte de mercancías los barcos propagaron enfermedades epidémicas que causaban estragos por todo el planeta. En Europa, por ejemplo, entre 1830 y 1847, se sufrieron multitud de brotes de cólera en todas las grandes ciudades del continente. Esto motivó la organización, en 1851, de la Primera Conferencia Sanitaria en París, para intentar abordar una solución conjunta. La iniciativa fracasó tanto porque no se tenía suficiente conocimiento científico para hacerle frente como por la prevalencia de los intereses políticos particulares de cada país. En su presente (volvemos al egocentrismo) lo más importante era dominar al adversario y que la bandera propia ondeara en todo el planeta. Millones de víctimas y cuatro décadas después, en 1892, por fin nació la Convención Sanitaria Internacional para el Control del Cólera. Cinco años más tarde se creó un organismo similar para tratar la peste.

El ente más antiguo

Paralelamente se forjó el ente internacional de salud más antiguo del mundo: la Organización Panamericana de la Salud, fundada en 1902. Aquella experiencia motivó que en 1907 en Europa se abriera la Oficina Internacional de Higiene Pública, pero tuvo poco recorrido porque en 1914 estalló la Primera Guerra Mundial.

Cuando terminó el conflicto se constituyó la Sociedad de Naciones y bajo su paraguas, en 1919, se creó una Organización Sanitaria. Desde allí se promovieron campañas globales y posibilitó que en 1926 se trabajara en la Convención Sanitaria Internacional contra la viruela y el tifus. Esta convención se mantuvo activa hasta la víspera de la Segunda Guerra Mundial. El último encuentro se celebró en París en 1938.

Entre 1939 y 1945 la especie humana demostró que su capacidad de autodestrucción había llegado a un nivel de refinamiento aterrador. El Holocausto nazi, las bombas atómicas de Estados Unidos... pareció que se había llegado a un límite infranqueable (una línea roja que dicen los políticos de ahora) y todo el mundo se llenó la boca hablando de construir un mundo nuevo respetando los derechos de las personas. Pero entre el dicho y el hecho…

Ahora bien, así nacieron las Naciones Unidas en 1945 en San Francisco. Entre los acuerdos tomados en esa cumbre se decidió que era necesario dotar a la ONU de una Organización Mundial de la Salud (OMS). Durante dos años, 18 países trabajaron para darle forma y, finalmente, el 7 de abril de 1948 la OMS se constituyó oficialmente en Nueva York. La primera reunión del nuevo ente se celebró en Ginebra –donde desde entonces mantiene su sede principal– y se marcaron las prioridades de trabajo más inmediatas. Querían hacer frente al paludismo, la tuberculosis, las enfermedades venéreas, se proponían mejorar la salud materno-infantil y la nutrición.

Después vinieron otras campañas. Una de las más importantes fue la vacunación contra la poliomielitis, una enfermedad que se encuentras en vías de erradicación, de la misma manera que antes ya se consiguió con la viruela y la peste bovina. Es decir, en menos de dos siglos se ha pasado de tener países que no querían colaborar para hacer frente al cólera a tener organismos internacionales que contienen epidemias.

Ahora toca luchar contra el covid-19, que está poniendo al límite a la OMS, hasta el punto de que algunos sectores políticos la han querido desacreditar. Recordemos que el presidente Trump llegó a retirar a EEUU de la OMS.

Es posible que casos de éxito en las campañas de vacunación como el Reino Unido o Israel hagan pensar que es mejor ir por libre, pero si se mira con perspectiva hace difícil pensar que en un mundo global, aislarse tenga recorrido. El bienestar debe ser colectivo porque si una pieza falla el castillo de naipes se desmorona.

El objetivo

Cambiar también las “condiciones”

Además de acabar con enfermedades como el VIH, la tuberculosis o la fiebre amarilla, la OMS también quiere cambiar lo que llama “condiciones”, como el defecar al aire libre y la no eliminación de residuos fecales. En América las infecciones por un mal saneamiento del agua provoca la muerte cada año de 7.600 criaturas. El equivalente a más de la mitad los bebés nacidos en Barcelona en 2020.

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