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Xavier Carmaniu Mainadé

Entender + CON LA HISTORIA

Xavier Carmaniu Mainadé

El apellido del príncipe Felipe

La monarquía británica parece inmutable al paso del tiempo, pero lo cierto es que siempre ha tenido la suficiente habilidad para adaptarse a las circunstancias. Lo que convenga para sobrevivir.

Desde que se comunicó la muerte del marido de la reina de Inglaterra, la noticia ha tenido tanta presencia mediática que, por un momento, pareció que vivíamos sin pandemia. Quien más quien menos ha hecho algún comentario seguramente porque, gracias a la serie The Crown, es uno de esos personajes que los seguidores de la ficción sienten como si lo conocieran un poco más. Sin embargo, desde el punto de vista de lo que se podría llamar Gran Historia, su figura quedará arrinconada en un discreto segundo plano, coherente con el rol desempeñado en vida.

Ahora bien, esto no quiere decir que su trayectoria y sus raíces no sean útiles para darse cuenta de que ni los estados ni las monarquías son instituciones inmutables. Por el contrario, saben que tienen que evolucionar y adaptarse a las circunstancias si quieren sobrevivir al paso del tiempo. Y para ello todos los detalles cuentan, incluso el apellido.

Estos días solo se cita el nombre y el cargo del fallecido: Felipe, duque de Edimburgo. Pero es interesante fijarse en su linaje. Especialmente el materno. Su familia se llamaba Battenberg hasta 1917, cuando su abuelo lo cambió por Mountbatten.

Potencial espía

Se llamaba Luis Alejandro, había nacido en territorio austriaco en 1854 y era el príncipe de Battenberg. En 1868, al entrar en la Royal Navy, se naturalizó británico. A partir de ese momento hizo carrera militar en la Marina hasta llegar a almirante. Todo apuntaba que se convertiría en el First Sea Lord del Imperio Británico, es decir, el jefe del estado mayor de la Marina.

El problema fue que estalló la Primera Guerra Mundial. Los imperios de Europa central eran el enemigo que abatir y en el clima bélico, tanto propicio a la conspiranoia, todo aquel con raíces germánicas se convirtió en sospechoso de ser un potencial espía.

En ese contexto no se consideró oportuno que Luis Alejandro comandara las fuerzas marítimas de su majestad durante la contienda. No solo eso. El rey Jorge V le pidió que renunciara a los títulos germanos y cambiara Battenberg por Mountbatten. En contrapartida, el monarca le nombró marqués de Milford Haven. Esto ocurría en 1917, solo cuatro años antes de que Felipe llegara a este mundo.

Luis Alejandro se había casado con Victoria de Hesse-Darmstadt, nieta de la reina Victoria. El matrimonio tuvo cuatro hijos: dos chicos y dos chicas. Una de estas, Alicia de Battenberg, engendró Felipe en 1921 fruto de su enlace con el príncipe Andrés de Grecia, hijo del rey Jorge I de Grecia. La monarquía helena era relativamente nueva. La habían promovido los británicos con la intención de pacificar la zona del Mediterráneo balcánico y tener un poder suficientemente fuerte en la región para actuar de contrapeso ante la presión del Imperio Otomano.

Como toda monarquía de importancia, la griega también tenía su villa de verano. Y si algo que tienen en común los portadores de corona es un gusto exquisito para escoger lugares idóneos para tal fin. Ellos tenían un pequeño palacio llamado Mon Repos en la isla de Corfú. Fue allí donde se instaló Alicia mientras su marido dirigía las tropas contra los vecinos en la guerra Greco-Turca que hubo entre 1919 y 1922. Esta es la razón de que Felipe naciera allí y fue la incapacidad militar de su padre la que les obligó a tener que abandonar la isla a toda prisa. Los generales helenos responsabilizaban al príncipe Andrés de la derrota frente a los turcos.

De hecho, en 1924 en Grecia se proclamó la república. El nuevo régimen duró hasta el 1935, cuando la monarquía recuperó el trono. Ese mismo año otro británico, Gerald Durrell, llegaba a Corfú con su familia. El naturalista y escritor dejó testimonio de su experiencia griega en varios libros. El más famoso es Mi familia y otros animales, un título que, teniendo en cuenta lo que se va sabiendo de la biografía de Felipe de Edimburgo, famoso por sus comentarios racistas y sexistas, también habría podido servir para bautizar la serie que retrata la vida de los residentes en el Palacio de Buckingham.

Cambio

Los Windsor también se rebautizaron

Durante la Primera Guerra Mundial Jorge V también decidió cambiar el nombre del linaje de la familia real. Dejó de llamarse Sajonia-Coburgo y Gotha porque era de origen alemán y, a partir de ese momento, se rebautizó como Casa de Windsor. Se tomó de referencia el nombre del castillo que ha servido de residencia a los monarcas ingleses desde hace 1.000 años.

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