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Enrique Rojas

Punto de vista

Enrique Rojas

¿Una misma solución para dos problemas diferentes?

Dos de los principales problemas con los que nos encontramos actualmente son, uno de tipo sanitario y otro de tipo económico.

En cuanto al problema sanitario, el estado excepcional causado por el virus del COVID, ha llevado a plantear a algunos países de África y Latinoamérica la posibilidad de suspender las patentes sobre las vacunas creadas, para poder inmunizar a toda la población mundial, ya que de no alcanzarse una inmunidad global, de nada serviría la vacunación. Pero prescindir de las patentes crearía un mal precedente, ya que la rapidez con la que se han creado las vacunas es proporcional al beneficio económico que obtienen las empresas farmacéuticas, por lo que dicha suspensión podría conllevar que ninguna empresa quisiera invertir sus recursos en busca de una vacuna, si no obtienen un redito a cambio. De ahí que mientras que tanto la UE como los EE UU votaron en contra de una propuesta para suspender las patentes de las vacunas contra la Covid durante la pandemia; casi cuatrocientas organizaciones internacionales han puesto de manifiesto la desigualdad en el acceso a la vacunación y que es hora de anteponer la vida de las personas a los monopolios empresariales.

Respecto al problema económico, estamos viendo como las grandes compañías tecnológicas (Google, Amazon, Apple y Facebook) deslocalizan sus empresas con el fin de eludir el pago de impuestos, concentrando el grueso de sus ingresos en países con baja tributación y minimizando el pago de impuestos en el resto de los países, lo cual no deja de atentar contra los principios básicos de cualquier sistema fiscal, en virtud del cual las personas tanto físicas como jurídicas pagan impuestos en proporción a los beneficios obtenidos.

Una resolución de los dos problemas planteados se alcanzaría imponiendo a las grandes compañías que no tributan en un país, un impuesto global (Tasa Covid) en proporción a los beneficios que obtienen en el mundo, gestionado por un organismo internacional (ONU; FMI; Banco Mundial) para que con el importe de dicho impuesto se pagase la compra de las vacunas a las empresas farmacéuticas para poder lograr la inmunidad global tan deseada frente al COVID.

De ese modo se conseguiría además no desincentivar la búsqueda de nuevas vacunas y fármacos para erradicar enfermedades y además acabar con la injusticia de la falta de contribución fiscal de las grandes compañías, que obtienen sus beneficios de todo el planeta, sin aportar nada a cambio.

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