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Javier Durán

Reseteando

Javier Durán

Periodista

Concatenación de errores

Si no fuese por las tragedias que provoca en ocasiones, la concatenación de errores viene pringada de algo cómico. Se entiende que sucede porque un superior da una orden y los individuos que están por debajo la repiten y así sucede hasta llegar a la base de la pirámide. Nadie se ha planteado su origen ni mucho menos si procede o no, aunque la misma pueda provocar una catástrofe. La obediencia debida, el rango y la adulación conviven a partes iguales en la administración pública y en las empresas privadas para alimentar la concatenación de errores. El ajuste fino de la cadena de absurdos sería: “ordeno la libertad de 200 migrantes/migrantes a los que no hay que buscarles realojo/realojo innecesario dado que son autónomos”. La secuencia imaginaria responde realmente a la herramienta literaria concatenación, que viene a ser una especie de rap unido por un final y un comienzo similar. Nada de ello aparece en el informe facilitado por el ministerio de Marlaska al senador Fernando Clavijo, que preguntó por el misterioso hecho del 17 de noviembre de 2020. La noche de esa jornada, con 2.000 migrantes hacinados en Arguineguín, alguien dio la orden de permitir la salida de 200 que fueron trasladados por el Ayuntamiento de Mogán a la Plaza de La Feria. Allí, delante de la Delegación del Gobierno, fueron asistidos por ciudadanos solidarios que les facilitaron bocadillos y agua. El estrambótico hecho pudo haber acabado en algo más que un abandono dada la tensión social por la llegada masiva de pateras, aunque sólo el episodio daba alas a la tesis de los que explotaban políticamente la xenofobia. Seis meses después se conoce que se trató de una “concatenación de errores”, una decisión imposible de atribuir a una individualidad concreta. ¿Se le está salvando el culo a alguien? Aquí no dimite nadie, y además se hacen informes para evitar que el sospechoso se ampare tras el anonimato. La vaguedad de la respuesta de autosuficiencia marlaskiana, casi de la película ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú, abre un abanico de intersticios entre la concatenación: ¿Un demente? ¿Un choque en los aparatos del Estado? ¿Un ministro medio dormido? ¿Un delegado del Gobierno absorto con la tertulia de Sálvame? ¿Una venganza entre los cuerpos de la Seguridad de Estado? La acumulación de fallos sin cuestionamiento alguno a la vez que se desarrollan son parte nutriente de los regímenes autoritarios, de las dictaduras.

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