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Lamberto Wägner

Tropezones

Lamberto Wägner

Filosofía de bolsillo

En una de mis frecuentes escaramuzas dialécticas con V.M., se lamentaba éste de la decadencia de la filosofía en nuestros días. Yo le rebatí, sin negar cierto declive, que en mi opinión la evolución era más bien una cuestión de puesta en escena, que lo que se había alterado era el enfoque, la presentación de las eternas preguntas. A guisa de provocación y en parte para satisfacer mi vanidad, le recomendé la lectura de los trabajos de mi abuelo Sven Wägner, doctor en filosofía por la universidad sueca de Lund. Y ya con cierta mala uva le sugerí su tratado Los sistemas lógicos de Stuart Mills y sus condicionantes epistemológicos. Una vez pasada la cara de susto de mi amigo, le aclaré que también había publicado una antología de la historia de la filosofía. Pero como la misma era del año 1892 me permití recomendarle la lectura de dos obras más recientes, en formato de bolsillo.

La verdad sobre todo, (subtitulada Una historia irreverente de la filosofía, de 1997) del filósofo americano Matthew Stewart arranca con un título goloso, que no se caracteriza por su humildad, pero que apela descaradamente a esa sed de absoluto que caracteriza a nuestra especie, ese afán de llegar a abarcar el sentido de cuanto nos rodea. Pero es que aparte de esa tentación totalizadora tan gratificante, la obra consigue desmitificar, desacralizar una rama a menudo abstrusa del conocimiento humano. La presentación desenfadada y fácilmente comprensible de los distintos movimientos filosóficos han hecho del libro un líder de ventas. En la actualidad la versión española está descatalogada, por lo que si consigo despertar tu interés, querido amigo, de buena gana te prestaré mi ejemplar.

Otro enfoque muy interesante lo constituye el libro ilustrado Las consolaciones de la filosofía (Alain De Botton 2000) que también se convirtió en un superventas merced a su faceta de manual de autoayuda. En realidad el atractivo título lo tomó prestado de otra obra de gran influencia en el pensamiento de la antigüedad: El consuelo de la filosofía del senador romano Severino Boethius que ya 5 siglos antes de Cristo intuyó los beneficios consoladores de la filosofía. (Consuelos que no le salvaron de su ejecución en 524 a.c.)

El trabajo de De Botton apuesta claramente por las enseñanzas de 6 maestros del pensamiento humano, a los que asocia valores de consuelo. Así a Sócrates el consuelo a la impopularidad, a Epicuro la falta de dinero, a Séneca la frustración, a Schopenhauer los males de amores, a Nietzsche las penalidades en general y a Montaigne la ineptitud (por cierto que sus consejos ante la ineptitud sexual no desmerecerían en ninguna guía prematrimonal).

Se le ha reprochado a De Botton haber confundido divulgación con vulgarización, aunque para mí la faceta popularizadora de la filosofía, huyendo de la solemnidad, compensa con creces los remilgos elitistas o corporativistas del establishment del pensamiento clásico.

Tanto es así que el libro fue llevado a la televisión, en una celebrada serie de 6 capítulos, uno para cada filósofo, tocando problemas de siempre como la felicidad, el amor o el infortunio.

En resumidas cuentas, querido V.M., creo que libros como estos son los que pueden contribuir a revitalizar los eternos planteamientos del ser humano, y de paso a repoblar las estanterías de nuestras librerías, tan huérfanas de temas filosóficos, como repletas de tratados de autoayuda, economía o gastronomía.

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