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José A. Luján

Piedra lunar

José A. Luján

Canaima en el corazón

En los años precedentes a la pandemia, la Asociación Terrero Guiniguada y la Junta de Cronistas de Canarias organizaban unas rutas socio-históricas que pretendían configurar la trama cultural del barrio de Triana. Se abordaron temas sectoriales como las panaderías y pastelerías, las farmacias, las librerías, los comercios de tejidos. Ponentes de cercanía familiar, profesores y cronistas, ahondaron en la historia del barrio, desvelando el esfuerzo, la ilusión y el entusiasmo de decenas de protagonistas que a lo largo del siglo pasado construyeron no solo la identidad de Triana sino una forma de entender el progreso mercantil de la Isla. Las aportaciones realizadas en puntos emblemáticos del recorrido revivieron el sentimiento que latió durante muchos años en este barrio de la ciudad.

En 2017 se abordó el mundo de las librerías. Tras la apertura en Hispania (Obispo Codina) por el cronista Juan José Laforet, y antes de que Pedro Schlueter ahondara en los entresijos de Larra (Constantino), y María Isabel García Bolta, en Rexachs (centro de Triana), nos correspondió hablar de Selecciones (calle Muro).

Esta librería tiene sus orígenes en 1900, creada por doña María Quesada. En 1925 pasó a su nieta Paquita Mesa, muy conocida en la vida cultural de la ciudad y que luego vivió entre Madrid y Barcelona.

En 1945, Domingo Jaén Díaz la compró a Pacota Mesa y pasa a denominarse Selecciones. El nombre proviene de una revista hispano-cubana que aquí en Las Palmas tenía la exclusiva de la distribución. Sin embargo, la titularidad constaba a nombre de Sarito Doreste, debido a que Domingo Jaén no la podía regentar al estar represaliado por sus ideas socialistas. Tras su muerte, en 1946, se encargaron sus hijos Mireya, Arístides y Lucky.

Selecciones fue un lugar de librepensamiento y tertulias. A mitad de la década de 1940 se consideraba como la «librería de izquierdas». Domingo tenía el carné número 13 del partido socialista en Las Palmas y estuvo en los campos de concentración en La Isleta y en Gando.

A Selecciones llegan libros prohibidos procedentes de Cuba y de Argentina, sobre todo de la editorial Losada, y entran en Las Palmas por correo. Los paquetes los repartía Antoñito el tartanero. No obstante, había una censura persecutoria y los libros prohibidos se vendían en el sótano. El local tenía una superficie de 150 metros. Mireya Jaén organizó en 1958 un Día del libro, en la Plazuela, con unas mesas que sacó de la propia librería. Selecciones era lugar de encuentro de intelectuales (Rodríguez Doreste, Néstor Álamo, Pancho Guerra, Antonio Izquierdo, Agustín Quevedo…) que en el sótano formaban una tertulia en la que se hablaba de literatura, política y algún chismorreo de la vida cotidiana. Toda esta información nos fue aportada por los hermanos Jaén: Arístides (1934), Mireya (1937) y Luky (1940); Andrés García (1932) y Antonio Rivero Suárez (1926), cuando contaba con 91 años.

Antonio Rivero Suárez, nacido en el barrio de San Roque, empezó a trabajar en Selecciones con 14 años, como recadero, siendo dueña doña María Quesada. Allí escribía Pancho Guerra sus cuentos costumbristas y Antonio Rivero los llevaba al periódico, sito en la calle Colón.

Antonio emigró a Venezuela en 1951y allí siguió desarrollando su actividad de distribuidor ambulante. A su regreso a Gran Canaria en 1976, funda Librería Canaima, que pronto adquiere identidad propia en nuestra ciudad. En su mochila de emigrante trae un fajo de experiencias vivenciales, y en su retina el topónimo Canaima, uno de los paisajes más hermosos del mundo que en fecha temprana fue declarado Patrimonio Mundial de la Unesco. Ese topónimo lo adopta para nominar su nueva librería.

A Antonio, que acaba de fallecer a los 95 años, lo recordamos en el balcón de su buhardilla de trabajo, observando, detrás de sus gafas de pasta, toda la nave de libros en sus anaqueles. Una librería es como un trasatlántico, donde cabe todo el conocimiento. Es un arca de Noé que, como un engranaje entre la mente creativa del autor, el editor y la distribución, llega al lector a través del librero.

En noviembre de 2016 Canaima recibe el Premio de Librería Cultural que otorga Cegal (Asociaciones de libreros), en colaboración con el Ministerio de Cultura. Otro reconocimiento le llega de la Cámara de Comercio de Las Palmas.

Antonio Rivero se nos ha ido a los 95 años. Su huella profesional la recogen sus hijos Antonio y Laura que, al igual que muchos de nosotros, nunca olvidaremos a su padre, porque propició que fuéramos un poco más felices.

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