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Fernando Clavijo Batlle

Carta al ministro de Agricultura

Fernando Clavijo Batlle

Político

Solo nos salva la excepción

Estimado ministro de Agricultura, aprovechamos su viaje a Canarias para recordarle una amenaza que le hemos transmitido, sin mucho éxito, en reiteradas ocasiones. Como usted sabe, el proyecto de Ley de Cadena Alimentaria, que actualmente se tramita en el Congreso de los Diputados, podría suponer el fin del Plátano de Canarias. Una normativa letal que obligaría a los productores a la destrucción del 30% de su producción anual e incluso podría provocar su desaparición en beneficio de la banana que se importa desde Latinoamérica y África.

Ante su silencio, hemos ido sumando apoyos. Por ejemplo, el pasado mes de marzo, el Parlamento de Canarias aprobó una iniciativa para que se exceptúe al plátano de dicha iniciativa legislativa. Solo la excepcionalidad puede salvar su futuro. Y usted lo sabe, pero no entendemos que ni usted ni su partido, el PSOE, el mismo que nos apoyó en Canarias, se niegue a hacerlo en Madrid.

Vamos a intentar, una vez más, que entienda los motivos que justifican la excepción. El Plátano de Canarias es una producción de una región ultraperiférica que se enfrenta todos los días a multinacionales bananeras que no respetan las normas europeas. Exceptuar al Plátano de Canarias de la Ley es imprescindible para su supervivencia. Una excepción que, paradójicamente, no asume el Gobierno de España, pese a estar amparada por la normativa de la Unión Europea.

La consideración del archipiélago de las Islas Canarias como Región Ultraperiférica de la UE, según el artículo 349 del Tratado de Funcionamiento de la UE, implica la necesidad de adoptar políticas que tengan como finalidad paliar las limitaciones específicas de la producción agrícola de estas regiones que se derivan de su situación ultraperiférica, y concretamente, de su insularidad, su reducida superficie, su abrupto relieve, su clima con frecuentes episodios meteorológicos adversos y su dependencia económica respecto de un número reducido de productos.

La Ley de Cadena Alimentaria obliga a los productores del Plátano de Canarias a colocar el producto en el mercado con un precio mínimo equivalente a su coste de producción. ¿Qué significa eso? La imposibilidad de competir con la banana que procede África y América, que entra en el mercado español a precios bajos porque su producción no está afectada por esta Ley.

Si la Ley sale adelante en los términos actuales, se abre un escenario plagado de riesgos para el futuro del Plátano de Canarias. El primero es que las cadenas de alimentación se decanten por la banana como producto sustitutivo y más barato. Hay que tener en cuenta que, de cara al consumidor, el Plátano de Canarias tiene un precio muy superior al de la banana, debido a la aplicación de márgenes mucho mayores al plátano por parte de la distribución, algo que se podría agravar con esta Ley.

La excepción que reclamamos se justifica, entre otras razones: 1) en la exigencia de la normativa de la UE de un tratamiento particular como producción agrícola de una Región Ultraperiférica; 2) la solicitud planteada por la totalidad de las Organizaciones de Productores del Plátano de Canarias como eslabón más débil de la cadena alimentaria y único en el territorio español; 3) la especificidad de un producto único y la singularidad del mercado del plátano, reconocida también por la UE en su organización de mercados agrarios.

En relación con este último punto de las especificidades o singularidades de la producción y comercialización le recordamos, una vez más, que el Plátano de Canarias (IGP) es la única producción agrícola del territorio español cuyo competidor directo en el mercado nacional es un producto, la banana, procedente de terceros países que cuentan con condiciones de producción y comercialización ostensiblemente diferentes de las del plátano, no solo en cuanto a capacidad y volumen de comercialización mundial, sino que además, su precio viene determinado por condiciones de producción no europeas y una economía de escala verdaderamente internacional.

No tenemos muchas esperanzas de que haya un giro por parte del Gobierno del que usted forma parte. Los antecedentes no son buenos. En diciembre, el Plátano de Canarias casi logra esa excepcionalidad gracias a una enmienda en el Senado aprobada gracias a un pacto sellado por CC, PP, ASG, Cs, PNV, ERC e Izquierda Confederal. Una enmienda que decayó en el último trámite tras una maniobra in extremis del PSOE para evitar que prosperase la excepcionalidad del plátano canario.

Plátano de Canarias, además de ser marca España, es una industria 100% centralizada en las Islas Canarias y da empleo (directo e indirecto) a más de 15.000 familias. Al año se producen una media de más de 400.000 toneladas de plátanos que suponen más del 85% de las exportaciones agrícolas del Archipiélago, con una contribución económica directa de más de 430 millones de euros. Diariamente se exportan a la Península más de un millón de kilos. Toda esta economía estaría en peligro.

Hoy, durante su visita a Canarias, nos volverá a asegurar que la enmienda que ha presentado su partido, el Grupo Parlamentario Socialista, soluciona el problema. Y no es así. Es falso. Tan falso como los argumentos que han esgrimido que, si se exceptúa al plátano, supondría un precedente para las hortalizas y las fresas, el aceite de oliva, los cereales para la fabricación de piensos, los cítricos, la carne de vacuno o la carne de cordero que se importa desde Marruecos, Túnez, Estados Unidos, Sudáfrica, Argentina o Nueva Zelanda, respectivamente. Ninguno de estos productos, señor ministro, se produce en una región ultraperiférica. Un detalle que no alcanzan a ver pese a las incuestionables evidencias físicas de la geografía y la distancia.

Ustedes, el equipo directivo del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, se quejan de que en el diseño de la PAC predominan los criterios del Centro y del Norte de Europa, no siendo muy sensibles con el Sur. Y, sin embargo, señor ministro, no son ustedes sensibles con el Sur del Sur.

No entendemos ni su posición, pero mucho menos la del PSOE de Canarias. Votan en las Islas a favor de la protección del plátano en la Ley de Cadena Alimentaria, pero hacen todo lo contrario en Madrid. Anteponen las siglas de su partido al futuro de un producto que podría perecer si mantienen su posición.

Son conscientes de su incoherencia y, en un último intento por hacernos creer que todo seguirá igual una vez que se apruebe la Ley, tratan de convencernos ahora de que España reclamará el “derecho de preferencia comunitaria” ¿Ahora? ¿Después de haber sido víctimas durante tantos años de los acuerdos multilaterales y bilaterales en el marco de la Organización Mundial del Comercio? El último de dichos acuerdos bilaterales, el más perjudicial para el Plátano de Canarias, fue propiciado y firmado en Madrid bajo la presidencia de España de la UE. ¿Ahora nos pretenden hacer creer que un solo país de los 27 de la Unión Europea tiene la capacidad para regular los intercambios comerciales internacionales? ¡Qué bonito y utópico es hablar de reciprocidad a estas alturas!

Señor ministro, ha recorrido casi 2.000 kilómetros para llegar a Canarias. Más de dos horas y media de vuelo para llegar a una de las nueve regiones ultraperiféricas. Esperemos que el viaje le sirva para que analice todos los elementos que condicionan nuestras vidas por nuestra insularidad y lejanía del continente. Que reflexione sobre el esfuerzo extraordinario que deben hacer nuestros agricultores, ganaderos y pescadores para que nuestros productos lleguen al continente y puedan competir en igualdad de condiciones.

Como le decíamos, no tenemos muchas esperanzas, pero hemos vivido muchas situaciones adversas en el pasado. Algunas las hemos superamos y otras no. Y tanto en el pasado como en el presente las hemos afrontado con la fuerza que nos da el apoyo de nuestro pueblo y el respaldo de los canarios y canarias.

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