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Luis M. Alonso

Sol y sombra

Luis M. Alonso

España 2050

Conocemos lo que es la España 2021 de la segunda escalada de la pandemia, de los seis millones de parados, de su crisis y de sus falsas expectativas económicas, pero no nos podemos imaginar lo que puede llegar a ser la de 2050 que anuncia el tal Iván, según la definición de Alfonso Guerra. Mañana supongo que tendremos alguna noticia de esta nueva huida hacia adelante que consiste supuestamente en perfilar los cambios fundamentales del futuro por parte de quienes no saben qué hacer con el presente y solo recurren al pasado para reincidir en la confrontación nacional de siempre. La novedad o la estratagema para engañar al tiempo en que vivimos es que quienes pregonan la cirugía del país son las mismas víctimas del vuelco electoral que presumiblemente se avecina tras la debacle de la izquierda en Madrid. Por decirlo de otro modo, alguien expone sus planes para amueblar la casa cuando se cierne la amenaza de mudanza.

El Gobierno juega al límite y en la cuerda floja desde el primer momento de una legislatura imposible marcada por unas alianzas inverosímiles. Ahora ha decidido volver a asirse al clavo ardiendo de ERC con el fin de salvar los muebles mientras pretende hacer creer a los españoles que su fecha de caducidad no se agota y le permite decorar la España de dentro de 30 años. En este caso, la ambición, desmedida y hasta patética, va unida a una flagrante inestabilidad que impide sostenerse en pie a duras penas cediendo ante independentistas a los que, como ellos mismos han recalcado, no les importa la gobernabilidad de un país que para salir adelante tiene que acometer reformas esenciales en sus estructuras. Pero Sánchez sabe que para mantenerse a flote sin anticipar unas elecciones, que seguramente perdería, tiene que seguir hasta el momento de poder soltar un lastre que más temprano que tarde acabará por hundirlo definitivamente. Y se permite –lo que hay que oír– poner por testigo de su ambición el ecuador de un siglo.

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