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Javier Durán

Javier Durán

Periodista

Asalto a los hogares y sueño eléctrico

El capitalismo pospandémico, que ajusta gastos e ingresos, hace pruebas de laboratorio con el teletrabajo, analizando rendimientos y costes con el éxodo desde las oficinas a los hogares. Si el modelo productivo y el factor político se unen para el cambio, no hay duda alguna de que nos situamos ante una revolución que afectará a todos los órdenes de la vida tal como la conocemos hoy, desde la misma arquitectura de las casas hasta la misma existencia de carreteras, pasando por un restricción del transporte privado y público. La vivienda, como espacio para la intimidad familiar, queda a expensas de una conectividad confortable, pero también inquietante en cuanto al efecto sobre la confidencialidad que allí se desarrolla. La libertad cotidiana viene siendo asaltada desde hace tiempo a través del seguimiento digital sobre los móviles que llevamos en el bolsillo, pero hasta ahora lo que ocurría de paredes para adentro era un secreto. El gobierno, por ejemplo, ha creado un sistema para la facturación del recibo de la luz donde el consumo más barato se concentra en las horas de madrugada. Pero no sólo ha creado un supuesto mecanismo de ahorro económico para el consumidor, sino una conexión con los hábitos privados de una familia. Las empresas eléctricas moldean el horario de la prole, forzándola a poner la lavadora o a planchar en horas de madrugada para rebajar la factura. De una manera maquiavélica se introducen en un ámbito que parecía intocable, el sueño. Y dan por hecho que la mayoría de los españoles pueden conciliar la novedad eléctrica con la situación del madrugón laboral, ya sea presencial o teletrabajando. ¿Le puede interesar al big data los individuos que sustituyen un tiempo de sueño por la activación de aparatos electrodomésticos para lograr un ahorro energético? Seguro que sí, no sólo para cambiar de compañía energética, sino para venderle unas pastillas para no estar tan cansado o para que le ofrezcan la secadora que puede dejar programada. Sueño eléctrico.

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