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Luis M. Alonso

Sol y sombra

Luis M. Alonso

El «reencuentro»

El Gobierno se ha mostrado satisfecho y aparentemente aliviado de que Junqueras haya aceptado los indultos a los secesionistas. Aunque el aparato propagandístico de la Moncloa prefiere utilizar para describirlo la expresión “haya asumido”, como si en vez de una medida de gracia se tratara de un castigo. El problema viene cuando se confunden las partes con el todo. A Junqueras le sirven los indultos seguidos de un referéndum, que será uno de los pasos a dar a continuación para el famoso “reencuentro” con Cataluña que el Ejecutivo de Sánchez pretende magnificar, o la llamada estrategia de “distensión”, que no tiene otro fin que el de mantenerse haciendo equilibrios en la cuerda floja lo que queda de legislatura.

Frente a quienes están decididos a salirse con la suya, como es el caso de los dirigentes del procés, se desconoce estrategia distendida que no haya tenido un final claudicante en la historia, llena de ejemplos y protagonismos siniestros, producto de errores de interpretación, intereses particulares, traiciones y menoscabo de la dignidad del ser humano. Decía que a Junqueras le pueden valer los indultos que, sin haberlos pedido o mostrar arrepentimiento por sus delitos, aprovechará políticamente para poner en evidencia a la justicia y vengarse del constitucionalismo. Pero a Puigdemont, no. Al expresident prófugo solo le sirve una ley de amnistía que le permita regresar indemne, ya que no ha sido juzgado ni condenado. Para él esa es la única solución política. Veremos qué pasa entre el sector independentista que lidera y ERC. Tengamos en cuenta que existen dos sociedades interpuestas.

En la pretensión del Gobierno de que sean los propios españoles los que “naturalicen” o asuman los indultos, como si indultar al que no está arrepentido y piensa seguir haciendo lo mismo hasta lograr sus fines fuese algo de lo más normal, figura también la de hacernos creer que el objetivo es el “reencuentro” con Cataluña, arrastrando al conflicto a todos los catalanes, no solo a los secesionistas. Una perversión más.

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