Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Carmen Martínez-Fortún

La curiosa impertinente

Carmen Martínez-Fortún

Cambios

Unos cuantos exnotables estrenan verano sin grandes retos públicos, porque el privado de gestionar su nueva situación es uno inmenso y más si no lo han llevado bien, que habrá quienes necesiten descansar y quienes entiendan su cese como traición, que buenos jirones de sus vidas se han dejado.

Se cuentan cosas. Que Ábalos fue consultado hasta el último momento, como si no fuera a caer, en el gobierno y en el partido, y de ahí que, sin disimular, ni siquiera nombrara en el traspaso a su exjefe que muy bien con él no le parecerá que se ha portado. Señalado parecía desde luego, por lo de Delcy, Plus Ultra, Madrid y blablablá. Ahora tal vez el anonimato le suavice el rictus y le humanice la carcajada.

Que lo de Redondo lo habrá pedido y hay que saber parar y lo mismo sirve para un roto que para un descosido, que recuerden aAlbiol y a Monago –¿en un futuro a Casado, se imaginan?– y fíjense a dónde ha hecho llegar a Sánchez. Pero, si hace como quien dice quince días estaba dispuesto a tirarse a un barranco y ahora ha sido arrojado al mismo, nunca sabremos si fue un salto voluntario o una mano le empujó.

Dicen que ha vuelto el PSOE y por eso Bolaños y López, y a una le parece muy bien, que el PSOE de verdad era un partido necesario y este no molaba ni a Page ni a Lambánni a centro ni a derecha. Solo a los nacionalistas molaba. Pero eso de que la que mande ahora sea Lastra, no parece señal excesivamente esperanzadora.

Calvo, Laya, Celáa, Campo, ellos y ellas que se van, según propias palabras, algunas con las cosas a medio hacer, tal vez se preguntarán si merece la pena abrasarse para arder luego en la pira del olvido o desearán que alguien musite el «recuerda que eres mortal» al oído de cierta persona.

A ellas y ellos, también a quienes no nombro, les deseo lo mejor y que lo mejor sea lo que les ha pasado. Mas lo cierto es que cuando oí el número de ceses, creí en mi optimismo que tal escabechina era para adelgazar el ejecutivo, no para que siguiera igual de mastodóntico. ¡Qué gran oportunidad perdida! Claro que sin poder achicar a Podemos, la cosa estaba cantada.

Compartir el artículo

stats