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Alfonso González Jerez

Retiro lo escrito

Alfonso González Jerez

La desaparición de Ábalos

Uno de los cambios en la reciente crisis ministerial abierta por Pedro Sánchez, el de José Luis Ábalos, ha tenido un considerable impacto en varios gobiernos autonómicos, incluido en el de Canarias. Ábalos era una figura bifronte y poderosa porque concentraba en sus manos un ministerio competencial y presupuestariamente potente (Transporte, Movilidad y Agenda Urbana) y la Secretaría de Organización del PSOE. Esta responsabilidad lo convertía en el interlocutor del partido y del gobierno – en una desigual simultaneidad – con federaciones territoriales y gobiernos regionales. E incluso de los socios de sus compañeros periféricos. Casimiro Curbelo, por ejemplo, tenía como interlocutor a Ábalos, a quien atormentaba telefónicamente cuando lo estimaba necesario: era rara la semana en que no hablaban o intercambiaban wasaps. Por supuesto que también lo era de Ángel Víctor Torres o de Sebastián Franquis en su condición de secretario general de los socialistas grancanarios. El final de Ábalos ha sido tan abrupto, cuando apenas faltan tres meses para el próximo congreso federal, que el pasmo fue generalizado y una curiosa sensación de orfandad ha caído sobre los hombros de muchísimos responsables políticos, apreciaran o detestaran al ya exministro.

Provisionalmente las funciones de la Secretaría de Organización las asume Santos Cerdán, que era en la práctica el principal colaborador de Ábalos en su calidad de secretario de Coordinación Territorial. A Cerdán se le conoce en Tenerife: fue enviado, como una suerte de Equipo A unipersonal, para resolver la caótica situación en el Ayuntamiento de Arona, porque Pedro Martín fue incapaz de hacerlo o siquiera de intentarlo, y para la intervención de Torres ya era demasiado tarde. Sin embargo el secretario de Política Territorial tampoco consiguió absolutamente nada, y ahí sigue bloqueado el ayuntamiento sureño, en el que reina cautelarísimamente José Julián Mena y gobierna Nicolás Jorge. Dicen, sin embargo, que Cerdán le apunto a Torres que el problema de Arona era muy gordo, ruin, estúpido e indescifrable, pero que la incapacidad de la dirección insular de analizarlo correctamente y actuar en su momento resultaba mucho más preocupante.

Tres meses son una eternidad. Sobre todo si coinciden con el periodo en la que se designaran los primeros proyectos empresariales a los que se apoyará con los fondos Next Generation de la Unión Europea y con las negociaciones que deberán iniciarse en septiembre con el diseño, la negociación y el debate del proyecto de presupuestos generales del Estado para 2022. Porque, de nuevo, la Secretaria de Organización del PSOE, con un ministro al frente, era un canal de comunicación más transitable que la ministra de Hacienda, que sigue siendo la misma, quillo. Pedro Sánchez quiere ser particularmente generoso con Cataluña tanto en lo que se refiere a los fondos NG como a los mismos presupuestos generales, porque solo podrá tener unas nuevas cuentas, las últimas que necesitará probablemente en esta legislatura, con los escaños de ERC. Se escucha cierto mar de fondo en federaciones como Castilla La Mancha y Valencia. Y tal vez eso mismo explique la ejecución sumarísima y despiadada de Ábalos. No se van a admitir presiones. No se van a tolerar (porque no existirán) canales intrapartidistas para reivindicaciones, críticas o malestares. Ábalos ha sido el último secretario de Organización del PSOE con poder ministerial, como lo fue en su día José Blanco, titular de Fomento. Sánchez quiere una comisión ejecutiva más joven, más compacta y donde pueda haber un número dos, y un número tres, y hasta un número cuatro, pero fuera del Gobierno. El Gobierno (también) es él.

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