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Javier Durán

Reseteando

Javier Durán

Periodista

Las ratas, Casado y el franquismo

Si Pablo Casado adoctrina a los españoles que le hacen caso con la milonga de que Franco salvó a España de los republicanos antidemócratas es lógico, o se puede ver así, que una rata aparezca en el Parlamento andaluz para alboroto de sus señorías. Y la asociación viene al caso dado que el franquismo fue un régimen de ratas en un doble sentido: los roedores más feroces ocuparon la cúspide política y los hogares de las familias espantadas por el poderío chusquero tuvieron que matar y cocinar ratas para huir del raquitismo. Como consecuencia de ello, las ratas ocupan un lugar privilegiado en el inconsciente colectivo de los españoles, y no es extraño que salgan de sus guaridas buscando el ecosistema político que les devuelva a aquellos años triunfales. El PP y transicionales como Ignacio Camuñas, ministro en los albores de la democracia, ennoblecen con sus pedos históricos las teorías que blanquean el golpe de Estado de 1936, vistiendo de paso al generalísimo de ángel de la guarda sin mancha ni pecado ni penas de muerte. El visto bueno a la Ley de Memoria Histórica con su consiguiente remisión a las Cortes para su aprobación va a ser una oportunidad única, excepcional, para conocer los argumentos de Pablo Casado contra la norma que «descose» el perdón que ha llegado a inocularse en la sociedad española. Más bien fue un zurcido, un remiendo, que benefició más a los vencedores y a sus víctimas que a los que aún buscan a sus padres y abuelos en fosas comunes. Lo ideal es que este asunto de una guerra entre hermanos tuviese una interpretación didáctica, incluso moral, del camino que se debe evitar, pero los populares no quieren, les provoca sarpullido tener que legislar o dotar con una partida presupuestaria la apertura de fosas. Como en todo hay excepciones, una de ellas fue la de Larry Álvarez en el Cabildo, que prefirió ser incorrecto frente a los pesados pensamientos del PP sobre la materia. Resulta un verdadero lastre que algo tan importante para la concordia de un país salga adelante sin consenso, y con el aviso de que es una ley sin futuro.

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