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Lamberto Wägner

Tropezones

Lamberto Wägner

Top of the pop

Me comentaba el otro día V.M. que el último premio de Eurovisión ganado por Suecia «lo había sido por casualidad». Lo que me dio pie a una de mis aficiones favoritas, la de arrimar el ascua a mi sardina sueca, resaltando las virtudes de mi pequeño país. Porque mi querido V. ahí has pinchado en hueso.

Has de saber que Suecia es la segunda nación más premiada en Eurovisión, nada menos que en seis ocasiones. Y que si por algo destaca es por ser uno de los tres países, tras EEUU y Reino Unido en ser exportador neto en la industria musical.

Por cada corona pagada de royalty al extranjero ingresa 2,7 por producción propia, cifra sólo superada por los norteamericanos.

Porque si uno evoca grupos tan emblemáticos como The Cardigans, Roxette, ABBA, Ace of Base, Blue Swede o Europe, tienen en común, pese a su toponimia anglosajona, ser todos suecos.

Pero lo interesante de la industria musical de Suecia es su enorme difusión a todos los niveles de la sociedad; la mayoría de sus actores son pequeñas empresas o autónomos de una actividad que movió 1.220 millones de euros en el año 2019.

Y tal interés por la música de ningún modo es fruto de la casualidad, sino que se debe, entre otros factores, a la educación en las escuelas, a los círculos de estudios musicales, a un excelente y competente nivel técnico de la enseñanza y a un avanzado aprovechamiento de los recursos digitales. Y por supuesto que no es ajeno a los éxitos musicales fuera del país un alto nivel de ósmosis con los textos ingleses, cuyo idioma es utilizado preferentemente en las letras de las canciones.

Pero es que al margen de los que alumbran el producto musical, el autor, el intérprete, la discográfica y la productora, está luego la distribuidora, absolutamente esencial en estos tiempos digitales. Y también aquí, y tampoco por casualidad mi querido V., interviene una difusora a escala universal. Estamos hablando de los 5.500 empleados de la empresa sueca Spotify, que con un archivo de canciones entre 200 y 300 millones de piezas musicales abastece a no menos de 350 millones de usuarios.

Por no mencionar otra docena de cadenas, como la Epidemic Sound, que contribuye asimismo a la difusión musical masiva dentro y fuera del país.

Y tampoco por casualidad, la industria musical, que no ha podido sustraerse al período de hibernación impuesto por la pandemia del covid, está ya preparándose para la desescalada. Y si bien en la fase creativa no parece haberse producido ninguna merma significativa, con la incorporación de mayor número de autores femeninos, la previsible recuperación no se calcula que pueda ser total hasta el año 2022.

En definitiva mi querido amigo, yo excluiría el elemento casual de los éxitos musicales suecos, calificados por cierto dentro del propio gremio como de auténtico milagro.

A menos claro está que te cuentes entre los que, por tomar otro ejemplo, consideran que las leyes de la gravedad elaboradas por Newton fueron también fruto de la gran casualidad de ver caer una manzana ante sus narices.

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