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El mundo por de dentro

Gibraltar y la Unión Europea

La Comisión Europea recomienda al Consejo que autorice la apertura de negociaciones para un acuerdo entre la UE y el Reino Unido sobre Gibraltar. La Comisión también presentó sus propuestas de directrices de negociación, «en estrecha consulta con España». Esta era la noticia que daba el vicepresidente de la Comisión, Maros Sefcovic, el pasado día 20 de julio.

El «Acuerdo de Comercio y Cooperación entre el Reino Unido y la Unión Europea», nombre oficial del acuerdo del brexit, excluyó a Gibraltar del mismo, a petición del gobierno de Sánchez. Ahora la Comisión ha autorizado el inicio de negociaciones específicas sobre Gibraltar a solicitud de España. La Comisión establece unas directrices que deberán seguir los negociadores. El proyecto de mandato «se entiende sin perjuicio de las cuestiones de soberanía y jurisdicción y se centra en la cooperación en la región», vamos que no se hablará de soberanía. Tampoco es un Foro Trilateral de Diálogo –España, Gibraltar y Gran Bretaña– como siempre ha pretendido ésta, y que para España ya no existía y debía ser sustituido por un nuevo mecanismo de cooperación local con representación del Campo de Gibraltar y de Gibraltar. En las directrices de negociación se proponen «soluciones para eliminar las comprobaciones y controles físicos de personas y mercancías en la frontera terrestre entre España y Gibraltar, y garantizan a la vez la integridad del espacio Schengen y del mercado único. Las propuestas incluyen normas que establecen la responsabilidad en materia de asilo, retornos, visados, permisos de residencia, cooperación policial operativa e intercambio de información. El mandato incluye, además otras medidas sobre el transporte terrestre y aéreo, los derechos de los trabajadores transfronterizos, el medio ambiente, el apoyo financiero y el establecimiento de unas condiciones de competencia equitativas».

La mayor dificultad probablemente sea la mala experiencia que el gobierno británico está teniendo en la frontera entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda. La frontera portuaria exterior de la isla ha creado un profundo malestar entre la población norirlandesa, pero ese es el acuerdo del brexit. En el caso de Gibraltar la población manifestó en su día el deseo de permanecer dentro de la Unión Europea, incluso de Schengen, un estatus del que ni siquiera gozaba cuando Reino Unido formaba parte de la Unión Europea. A Gibraltar le interesa mantener relaciones lo más amplias posible con la Unión. Su economía depende en gran medida de eso. La propuesta de la Comisión defiende, se supone que para evitar recelos, un mecanismo de gobernanza, que incluye una revisión de la aplicación del acuerdo al cabo de cuatro años, la posibilidad de que ambas partes rescindan el Acuerdo en cualquier momento, y la opción de suspender unilateralmente la aplicación del acuerdo en determinadas circunstancias.

El gobierno británico ha manifestado sus reservas de que España sea quien controle la frontera aeroportuaria una vez que desaparezca la verja. España es el Estado comunitario que debe encargarse de que se cumplan las normas de Schengen. Para evitar recelos de los británicos ha solicitado la asistencia de Frontex. Es decir, el control de la frontera aeroportuaria será de la Policía de Fronteras Europea -Frontex- aunque sus integrantes pueden ser todos o su gran mayoría españoles en el caso del aeropuerto gibraltareño. Gibraltar estará dentro de las normas europea de Schengen y del mercado único lo que significa que se puede circular libremente entre la roca y el Campo de Gibraltar; las normas serán las de la Unión Europea también en materia fiscal y más después del acuerdo sobre fiscalidad a las empresas multinacionales; y la única frontera exterior de Gibraltar será el aeropuerto y el puerto controlado en todo lo referente a pasajeros y mercancías por la policía europea de fronteras.

En esta columna, el 30 de diciembre (Información. Del brexit a la UE pasando por Schengen) ya señalábamos que esto va a dejar una situación muy similar a la de Irlanda del Norte, aunque no tan conflictiva, dada la voluntad de permanecer en la Unión de los gibraltareños.

Nuestro gobierno debe aprovecha la posibilidad para realizar fuertes inversiones del Fondo de Recuperación Europeo, en la Línea y en el Campo de Gibraltar. Son prioritarias en la zona y, además, quitarían influencia a la economía de Gibraltar, que sin embargo, con la libertad de circulación terrestre el espacio Schengen será una gran atracción turística para toda la zona, que además se beneficiará de la presencia del aeropuerto internacional en la Roca.

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