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José A. Luján

Piedra lunar

José A. Luján

San Borondón y paisaje, 25 años

Con la perspectiva visual que normalmente tienen un buitre, un guirre o un aguililla, avechuchos que sobrevuelan las montañas más altas de la isla, podríamos convenir que esta masa volcánica a la que llamamos isla redonda guarda en su piel rugosa una riqueza paisajística que debemos descubrir e impregnarnos de su semántica, de su significado. A primera vista, todo parece uniforme. Sin embargo, en una lectura más cercana podemos delimitar diversos ámbitos que en vertical se articulan en costa, medianías y cumbres, y en horizontal en norte, centro y sur. Es una estructura geométrica del territorio para ser leída de manera organizada y para, de seguido, considerarla como isla integral. Se habla de «continente en miniatura» y todos lo creemos a pie juntillas y sentimos la certeza de que sea nuestro espacio vivencial. Aunque no es menos cierto que todas y cada una de las islas tienen un atractivo singular, intransferible en sus aspectos físicos. sociales y culturales.

Unas veces descubrimos la isla por nosotros mismos, y otras, nos dejamos llevar de la mano por guías expertos en temáticas como arqueología, senderismo, geología, rutas literarias. Hay quienes se hallan anclados, no sin pasión, al lugar de nacimiento, hecho que conllevaría reflexiones psicológicas en la relación hombre / espacio.

En alguna ocasión, con el fin de aglutinar el pensamiento sobre el hecho insular, pusimos en circulación el término «nesología». Y en un seminario que formamos un específico número de creadores en el extinto Museo Poeta Domingo Rivero, surgió el término «islicidad», pendiente aún de su definitivo desarrollo conceptual. Lo que sí observamos es que nuestro espacio archipielágico está en continua formulación desde diversas perspectivas y máxime en un momento histórico que ahora mismo consideramos como etapa de transición en la evolución de los tiempos.

Para hablar de la isla cualquier aportación es enriquecedora. Es un tema que está abierto de manera permanente. El Grupo Fotográfico San Borondón es un colectivo amante de la imagen y de la música. que a lo largo de 25 años nos ha mostrado la isla en su variedad temática y paisajística. Fue creado en mayo de 1996, y su declaración de principios fue leída en un lugar austero como es la puerta de la Ermita de la Virgen de Los Reyes, en la isla de El Hierro. EL Grupo está formado por Ildefonso Bello, Pepe Dévora, Máximo Suárez, José Camacho, José Mª Jiménez. Unos van y otros vienen. También han participado Mariano Guillén, Francisco Socorro, Ángel Rodríguez, Servando Hernández, Antonio Fernández, Marcos Martín y Guillermo Maya, habiendo nombrado a personas del ámbito cultural como miembros honorarios.

El objetivo del Grupo es dar a conocer las singularidades del archipiélago, exponiendo los valores que lo configuran con el fin de sensibilizar al espectador sobre la importancia de respetar las riquezas paisajísticas, etnográficas y culturales. Temas monográficos como la palmera canaria, la isla quemada por el fuego, arquitectura popular, personajes, costumbres. Todo ello ha sido mostrado en imágenes selectas con acompañamiento musical de los grandes compositores universales. El formato argumental del audiovisual arranca desde la frescura del amanecer hasta el ocaso desvaído en tonos dorados. Entre uno y otro, vibra la elegante emoción de los fotogramas.

El Grupo ha presentado más de 200 actos tanto en la ciudad como en los lugares que les ha servido de referencia. Los actos han sido presentados por destacadas personalidades de la sociedad isleña y mantienen una estrecha colaboración con la Junta de Cronistas oficiales de Canarias. El audiovisual que se titula «Tejeda» muestra los aspectos reales del término municipal, con la toponimia del ámbito geográfico. Comienza a los pies del Roque Nublo con unas vistas generales de sus cuencas. Luego nos sitúa en la zona de la Presa de Las Niñas y nos lleva por El Carrizal y el barranco que alcanza La Culata. En la cabecera del pueblo se presentan sus fiestas tradicionales y personajes, así como los caseríos de La Degollada, La Higuerilla, El Roque y el Parador de la Cruz de Tejeda. Durante el recorrido fotográfico se muestran los almendreros en flor, una bodega y varias queserías. Se exhiben paisajes nevados y un mar de nubes con impresionantes puestas de sol además de las noches pintadas de estrellas sobre el cielo. Dice su cronista oficial: «La orografía de este municipio es abrupta y hostil. Toda ella parece desdibujada a capricho de un artista atormentado, es como si se tratara de un arrebato maravilloso de la naturaleza».

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