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Juan José Millás

A la intemperie

Juan José Millás

¿Quién me dará muerte?

La gente que afirma que “todo está en la mente” podría asegurar con idéntica autoridad que “todo está en el cuerpo”. No logramos superar esta división entre lo biológico y lo psicológico del mismo modo que somos incapaces de superar la dicotomía derecha-izquierda. Siguiendo este esquema dual, el cuerpo sería de derechas y la mente de izquierdas. El cuerpo es conservador, quizá porque tiene dificultades para conservarse. Puede uno disfrutar de una mente lúcida en un cuerpo hecho polvo. El cuerpo, en fin, nos toca en la lotería genética mientras que la mente es el resultado de una construcción personal (en parte al menos). El cuerpo viene dado; el talento, cuando lo hay, se conquista. Podríamos continuar un cuarto de hora atribuyendo cualidades conservadoras al cuerpo y progresistas al alma, pero lejos de resolver el antagonismo entre una y otra instancia, lo acentuaríamos.

Lo más probable es que las dos sean la misma.

Sin embargo, las carreras de Psicología y Medicina son distintas. La de Psiquiatría ha intentado aunar ambas instancias, pero no estoy seguro de que lo haya conseguido. La mayoría de los psiquiatras que he conocido eran, para mi gusto, biologicistas en exceso. A mí me han recetado más pastillas de las que necesitaba. Repasen por su cuenta la historia de las benzodiazepinas en EE. UU y comprenderán de qué hablamos cuando hablamos de biologicismo.

A lo largo de los años he observado con atención egoísta los achaques de mi mala salud de hierro. Hubo una época en la que los atribuía, sin excepción, a dificultades de orden emocional que resolvía, o intentaba resolver, a través de la somatización. Yo somatizo mucho. Plantéeme usted un problema filosófico o sentimental irresolubles y comprobará que en cuatro horas los he convertido en un ardor de estómago. En cierta ocasión, y debido a esta tendencia a psicologizar todo, mi propia psicoanalista hubo de advertirme de que “los virus también existen”. Y existen, en efecto, pero atacan, sobre todo, cuando estás bajo de defensas quizá porque has sido abandonado. Pasan los años y no logro hallar el punto de equilibrio entre la física y la química. Finalmente, me pregunto, ¿me matará la biología, la psicología o una alianza de las dos?

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