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Marisol Ayala

Volando bajito

Marisol Ayala

Las cosas que nos pasan

Las cosas que nos pasan y cuyo recuerdo queremos matar casi sin nacer; en un ejercicio de protección lo guardamos en un lugar de la cabecita convencidos su recuerdo morirá sin más. No la recordarás ni te la recordarán. El caso del que hablo hoy es real y salió en los medios. Es un tema que ni tocas, ni mencionas, pero de pronto el viernes, hace nada, leyendo las noticias me detuve en el siguiente titular. ”Paolo Sorrentino da un giro a su cine con una tragedia personal”. Impactada doy un respingo y entro en el texto. Otro titular: “El director de cine italiano ha tenido la tentación de rescatar una tragedia personal guardada y llevarla a la pantalla. La ha presentado en el Festival de Venecia con el título “Fue la mano de Dios”. Sorrentino tiene 50 años y cuando sus padres fallecieron tenía 18. Una fuga de monóxido de carbono en el edificio donde vivía el matrimonio le hizo adulto a él y a su hermano que ese día soñaban con ver a Maradona en el Nápoles-Empoli. Un cine sencillo, como tantas veces son las grandes historias de la vida, un drama comedido que ha sido celebrado en el festival por su sencillez, su verdad.

Escuchando al director italiano he recordado una historia parecida vivida en la familia de la que nunca hablamos sin saber exactamente por qué. Sorrentino me ha recordado el monóxido de carbono y su efecto letal. Viajé a Londres con uno de mis hijos como premio por un buen final de curso. Un amigo nos regaló los pasajes y buscamos un hotel céntrico. Compartimos habitación y eso me salvó; una fuga de monóxido de carbono en el hotel nos sacó de la vida. Durante la madrugada la policía desalojó el edificio pero nadie salvo mi hijo se percató de que yo estaba dentro, inconsciente.

Me gustaría localizar a los que vivieron la experiencia.

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