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Xavier Carmaniu Mainadé

entender + CON LA HISTORIA

Xavier Carmaniu Mainadé

Sirtaki’, una melodía para un país

La música tiene un poder evocador indiscutible. Ahora que ha vuelto a sonar el ‘sirtaki’ a raíz de la muerte de su compositor, seguro que más de uno se ha imaginado bailando con Anthony Quinn. Pero ¿qué se esconde detrás de esta melodía?

El cine y la televisión tienen un impacto tan grande en nuestra sociedad que son medios capaces de adaptar antiguas tradiciones y convertirlas en relatos uniformes. Uno de los casos más evidentes es el de Disney, que, con sus producciones basadas en cuentos clásicos, ha hecho que todos nos imaginemos a Blancanieves, Peter Pan y la Sirenita de la misma manera. En algunos casos, el cine incluso ha inventado tradiciones nacionales. Uno de los ejemplos más interesantes se ha recordado estos días a raíz de la muerte de Mikis Theodorakis. Famoso sobre todo por haber sido el compositor de la película Zorba el griego, que tiene en su escena final uno de los momentos más míticos del séptimo arte, cuando los protagonistas, Anthony Quinn y Alan Bates, bailan un sirtaki.

Aquella danza, y especialmente su melodía, son sinónimo de Grecia para muchos extranjeros que solo conocemos el país de manera epidérmica. Y cada vez que se quiere ilustrar musicalmente aquella tierra acaba sonando la pieza de Theodorakis. Solo hay un pequeño detalle: el sirtaki es un invento que no existía antes de la película.

El rodaje de Zorba el griego se realizó en el año 1964, a partir de la adaptación del libro Vida y aventuras de Alexis Zorbas, que escribió Nikos Kazantzakis en 1946. La historia se sitúa en Creta durante los años 30, y nos habla de la amistad entre un intelectual británico cargado de ideales y Alexis Zorba, un hombre maduro, que con su carácter apasionado le enseña otra perspectiva de la vida al inglés.

Más allá de la trama concreta, la novela explora la dicotomía que ha marcado la historia de Grecia, siempre a caballo entre Occidente y Oriente, aquí transfigurados en los dos protagonistas. Esta mezcla ha hecho saltar chispas, fruto de encontrarse en una zona de paso disputada por grandes imperios como el británico y el otomano.

Cuando las páginas de Kazantzakis se convirtieron en fotogramas bajo la dirección de Michael Cacoyannis, había que trasladar la atmósfera y el subtexto de la novela a la gran pantalla. De esto se ocupa la música, que se encargó a Theodorakis. Especialmente importante era el cierre de la película, con la danza bailada por los dos protagonistas. El compositor lo aprovechó para fusionar en una sola melodía las dos almas de la identidad griega. Fue así como nació el sirtaki. Para crearlo se basó en diferentes melodías y danzas griegas. Como el filme se situaba en Creta, escogió un baile típico de la isla llamada syrtos, que junto con el hasapiko, tiene una coreografía similar a la que sale en la película. En cuanto a la melodía, utilizó la canción Strose to Stroma sore gía dyo, que se podría traducir como «haz tu cama para dos, para ti y para mí». Este tema es un rebétiko, un tipo de música que se cantaba en las tabernas populares con instrumentos de cuerda tradicionales. Las letras suelen hablar de gente corriente que vive malos momentos y a menudo se hace mención al consumo de drogas y alcohol. Durante los años 30, en torno a los rebétiko, se creó una subcultura menospreciada por las clases acomodadas y criminalizada durante la dictadura fascista que gobernó Grecia a partir de 1936. No es extraño que, después, durante la Segunda Guerra Mundial, algunos temas de este estilo se convirtieran en himnos para los que luchaban en la resistencia contra los nazis.

Con estos ingredientes –syrtos, hasapiko y un rebétiko– Theodorakis elaboró el cóctel del que surgiría el sirtaki. Enseguida que la película se estrenó, el público de todas partes quedó enamorado de aquella escena y la melodía que la acompañaba sedujo a todo el mundo.

Tal y como han escrito las antropólogas helenas Magda Zografou y Mimina Pateraki, la película Zorba el griego creó un estereotipo de Grecia fácilmente reconocible y exportable más allá de sus fronteras. Pero al mismo tiempo, la música de Theodorakis no dejaba de ser la interpretación del país vista por uno de sus compositores más grandes. Y la fuerza de aquella melodía sigue siendo eficaz seis décadas más tarde, porque cuando empieza solo hay que cerrar los ojos para imaginarse en Creta junto a Anthony Quinn.

el autor

Compositor fiel a unos ideales

Mikis Theodorakis murió el pasado 2 de septiembre a la edad de 96 años. El músico tuvo una vida marcada por el compromiso político con las izquierdas, sobre todo durante la Dictadura de los Coroneles, que gobernó Grecia entre los años 1967 y 1974.

El artista heleno siempre reivindicó la música tradicional de su país y la incorporó en sus composiciones. El sirtaki solo es un ejemplo.

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