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Cartas al director

Hispanidad Constitucional

En Apocalypto, una espléndida película sobre la despiadada violencia de la civilización azteca (cine gore, la etiquetaron, cínicamente, algunos críticos) se plasma, la personalidad de sus emperadores, como lo fue Moctezuma. En la cima de la pirámide, en Tenocticlan, arenga, enérgico, a su pueblo. Ya hemos visto rodar, por los escalones del zigurat, cabezas ensangrentadas de varios prisioneros de guerra. Antes les había sajado el corazón con sus manos. El pueblo, enardecido, le aclama como un dios; le aclama como el dios que es realmente. Esta fue la realidad que encontró Hernán Cortez al llegar allí. Y creyeron que lso españoles eran otros dioses, profetizados por una vieja leyenda. Moctezuma renegó de su pueblo, y murió asesinado por él.

Con motivo del segundo centenario de la Independencia mexicana, el episcopado mexicano ha dado a conocer una carta del papa Francisco al presidente López Obrador pidiendo perdón por los errores históricos que dificultaron la evangelización de México, en alusión a la clonización española.

El revisionismo de Francisco hacia el legado de España no es una novedad. Ya en la presentación en el Gabinete Literario del libro, Imperiofobia y leyenda negra escuchamos a la historiadora María Elvira Roca Barea, cuestionarle por la rehabilitación de la figura de Lutero, que el pontífice había emprendido. En «Imperiofobia...» se recoge, también, la opinión de Marvin Harris. El eminente antropólogo cultural norteamericano, autor tan leído y admirado en mi generación describe e interpreta el fenómeno del canibalismo azteca, con toda su crudeza en su obra clásica «Caníbales y Reyes». Quienes la leímos no la olvidaremos.

El propio término de Hispanidad, sonó en aquel coloquio del Gabinete relacionado con efemérides trasnochadas. En realidad fue creación de un ideólogo socialista. La acuñó, en su sentido actual, el político del PSOE don Luis Araquistain..derivado a posiciones marxistas en el fragor de la guerra, retornaría a sus raíces socialdemócratas en el exilio.

Habermas hablo, en su día, de actualizar del término de patriotismo alemán. Acuñó el concepto Patriotismo Constitucional. Sus tesis plantearon una animado pero no visceral polémica. ¿Por qué no aprendemos de aquel debate? Es precisa otra hispanidad. Una hispanidad sin doces de octubre huecos, sin retóricas absurdas ni mistificaciones históricas, felizmente olvidadas. Se necesita otra hispanidad. Una nueva hispanidad: la hispanidad Constitucional.

Porque la alternativa de la hispanidad no era el indigenismo. La alternativa a la hispanidad era la barbarie. Moctezuma lo sabía.

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